lunes, 18 de septiembre de 2017

LA POLÍTICA COMO CIENCIA Y ARTE



DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

LA POLÍTICA COMO CIENCIA Y ARTE

Desde muy jóvenes aprendimos que la política es ciencia y arte, siempre al servicio del bien común, es decir, de terceros que no necesariamente significa que esa ciencia y ese arte estén al servicio exclusivo de quienes la practican o de los grupos que puedan estar al servicio de esos propósitos personalistas.
En consecuencia, rechazamos las demasiado frecuentes manifestaciones de alta hipocresía, del disimulo y la mentira en las acciones u omisiones de los dirigentes con los cuales deberíamos estar plenamente identificados.
Lamentablemente se hacen demasiado frecuentes actitudes que dejan mucho que desear. Aclaro que estas consideraciones son absolutamente personales. No comprometes a nadie más que a mí, pero luego de meditarlo profundamente, siento la necesidad de este modesto desahogo motivado finalmente por las circunstancias que han rodeado lo sucedido en República Dominicana.
Aún están frescas las declaraciones del alto gobierno, Maduro incluido junto a otros calificados voceros del régimen, sobre supuestas o reales conversaciones, sostenidas con voceros de la MUD con miras a un diálogo que hasta ahora sólo ha generado frustraciones y desengaños. Las oficialistas lo daban siempre como un hecho. Lo hacían hasta en tono amenazante como para amenazar a los participantes en las reuniones cuando las ponían en duda o guardaban inexplicable silencio. Con esta actitud creció la idea de que los voceros oficialistas mentían y, por lo tanto, no valía la pena hacer aclaraciones innecesarias.
Lo grave es que la dirigencia opositora, especialmente los voceros de la MUD, recibieron mandatos claros tanto con la elección de la Asamblea Nacional como del plebiscito ciudadano del inolvidable 16 de agosto. Muy poco de lo prometido en aquella oportunidad y mucho menos lo relativo a los tres claros acuerdos votados masivamente por un pueblo emocionado y dispuesto, ha sido atendido como es debido.
La exitosa línea de acción democrática que tenía al régimen contra las cuerdas y con las piernas flojas, se desvanece ante la abierta o encubierta política de reconocimiento a la cuestionada autoridad del Consejo Nacional Electoral, del Tribunal Supremo de Justicia y sobre todo, a las decisiones de la fraudulenta asamblea constituyente cubanoide rechazada por el mundo libre y, especialmente, por la inmensa mayoría de la nación que manifestó una voluntad de rechazo millonaria al no acompañar la farsa de su elección.
Ahora está el trauma de las elecciones regionales. He manifestado con claridad irreductible posición. Por supuesto que aspiro a cambios profundos en algunos estados como el Zulia, por ejemplo, deseándole éxito a Juan Pablo Guanipa y no criticaré a quienes por cualquier motivo asistan a votar en cualquier parte del camino. Pero yo estoy acostumbrado a ser fiel y leal a mis principios y convicciones: no me aparto del objetivo central de la lucha: el cambio de régimen que comenzará con la salida de Maduro. Estoy contra todo cuanto entorpezca, atrase o negocie estos propósitos.
Lunes, 18   de septiembre de 2017
@osalpaz

lunes, 11 de septiembre de 2017

EN ESTADO DE COMA



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

EN ESTADO DE COMA
Venezuela está en estado de coma, abandonada en un pasillo infame de cualquiera de los hospitales del país sin poder atender ninguna de las urgentes necesidades básicas. Tampoco tiene acceso a las unidades especializadas de cuidados intensivos. En ellas aumenta la esperanza por la presencia de los pocos especialistas que van quedando en el país, aunque también con las conocidas carencias que impiden el ejercicio pleno de sus conocimientos y habilidades prácticas.
Venezuela se niega a morir y no morirá. Los países nunca mueren, pero siempre pueden estar un poco peor. Ese es el caso. La única solución está en revertir hacia lo positivo las negativas tendencias del presente. Apelar a las mejores reservas humanas de la nación es indispensable sin demora y con el coraje necesario para provocar la salida del régimen actual en el menor tiempo posible. Sólo así será viable la recuperación y el retorno a una vida pletórica de libertad, progreso y democracia verdadera. Será imposible mientras los mismos sigan haciendo lo mismo cada vez peor, como viene siendo dicho desde hace miles de años.
A estas alturas pocas cosas me impresionan en materia política o en el análisis del régimen que cuestionamos. Pero debo confesar que fui víctima de un estremecimiento profundo, dañino e indignante, al escuchar los anuncios en materia económica y social de Maduro en la mal llamada constituyente, pocos días antes de emprender su extraño e inconstitucional viaje oficial a Kazajistán con escala en Argel. Hasta donde yo sé, no está autorizado por la Asamblea Nacional, única institución oficial con base de legalidad legítima y constitucional.
Pero, más allá de estas consideraciones circunstanciales, los anuncios fueron increíbles disparates que profundizarán la crisis y agravarán el coma de la República. No hay propósito de enmienda. Tampoco voluntad de rectificación. Al contrario la idea, es  ir más a fondo con los disparates de políticas probadamente perversas e ineficaces que han logrado la proeza de colocarnos a la cola del continente americano y en deplorables estados de hambre y miseria con relación al resto del mundo.
Bolívar debe revolcarse en su violada tumba, entre otras cosas, por lo que han hecho con la moneda identificada con su nombre. Desprestigiada y manipulada hasta límites inaceptables. Ahora se ha iniciado una campaña absurda en contra del dólar americano, base del sistema monetario internacional. El dólar nunca ha dejado mal a nadie en ninguna parte, bien sea naciones, personas jurídicas o personas naturales de carne y hueso. No son descabelladas las calificadas voces de quienes hablan sobre la necesidad de iniciar un proceso de dolarización de la economía venezolana.
Podríamos continuar profundizando sobre el tema. Pero lo básico es la libertad plena, personal y empresarial dentro de un marco de seguridad derivado de un orden jurídico sabio y estable.
Lunes, 11 de septiembre de 2017
@osalpaz

lunes, 4 de septiembre de 2017

EL TIEMPO SE AGOTA



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

EL TIEMPO SE AGOTA

Ninguno de los problemas de Venezuela será solucionado mientras el régimen que la gobierna exista. Todo lo contrario. La experiencia de los últimos quinquenios demuestra que se harán peores. Me refiero a todos ellos. No sólo a los directamente vinculados con la política, también a los Derechos Humanos, lo internacional, la salud, la educación, la seguridad de las personas y de los bienes y a lo que en ocasiones perecieran olvidar muchos, la defensa de la Soberanía Nacional y la integridad territorial. El drama es terrible sin solución en las condiciones actuales.
Pero sí hay solución. La primera y más importante es el cambio de régimen. Hay diversas vías e instrumentos para lograrlo. Casi todos adecuados para lograrlo en democracia y libertad, pero inútiles para enfrentar y derrotar a una dictadura tiránica que en nombre de la revolución desconoce la Constitución de su autoría y destroza el ordenamiento jurídico existente, en buena parte también de su autoría.
Algunos no quieren entender que un régimen forajido no puede someterse a la camisa de fuerza de una Constitución. Tampoco a normas estables que limiten su actuación impidiendo el uso indebido del poder y el abuso descarado para enriquecerse los protagonistas y retener el poder. Para ellos primero van los hechos y después el Derecho adecuado a los intereses de cada circunstancia.
Tampoco parecieran tener claro el propósito de la mal llamada constituyente como “súper poder” institucional. Todo ha sido pensado con meridiana claridad. No se puede menospreciar a las cabezas pensantes del régimen aunque nos burlemos de la vergüenza generada por las incompetencias y corruptelas de la mayoría de ejecutores. Basta con escuchar, si es que hay paciencia, las declaraciones y discursos de los voceros más calificados del régimen. Pero el tiempo pasa y la simple retórica oposicionista no basta, ni bastará, para lograr el cambio necesario.
Por supuesto que hace falta tener clara una estrategia que incluya un gobierno de transición para sustituir al actual y volver a la democracia. Sin embargo, a quienes repiten tanto esto frente a cualquier otra alternativa, les pregunto. ¿Creen que se logrará por las buenas? No me los imagino pensando que las gestiones de Rodríguez Zapatero y compañía incluyen la renuncia de Maduro y el alto gobierno cívico-militar a corto o muy mediano plazo, con garantías de impunidad y vida segura en cualquier parte a la que se tengan que retirar. Es más, no sé si esto está en los planes de algunos dirigentes supuestamente opositores que empiezan a santificar al español.
La calle sigue siendo indispensable. La memoria de los más de cien asesinatos de las últimas protestas, los trescientos mil sumados de estos años, los presos, exilados, acosados y perseguidos y la presencia activa del narcotráfico, macro y micro, nos obligan a hacer lo correcto junto a la comunidad internacional y la Iglesia.
Lunes, 4 de septiembre de 2017
@osalpaz






























lunes, 28 de agosto de 2017

LAS LUCHAS INEVITABLES



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

LAS LUCHAS INEVITABLES

Siempre he sido una persona temerosa y hasta respetuosa de las luchas inevitables. En ocasiones se trata de luchas conmigo mismo hasta determinar la verdadera naturaleza de las mismas y valorarlas acertadamente. En otras están referidas al medio que nos rodea y hasta a realidades extrañas pero presentes. Como decía Gandhi, me ha inquietado siempre saber hasta dónde puedo dominar las pasiones. Lo que he aprendido de esto y mucho más, es que no debemos lamentar lo inevitable.
Frente a los males que someten a Venezuela tenemos que actuar con mayor determinación y fortaleza. Imposible encogernos de hombros y esperar a que otros hagan lo que corresponde hacer a cada uno de nosotros. Del régimen gobernante no hay que temer tanto sus fallas y vicios, muy bien conocidos, sino sus “virtudes” en la labor que realizan para perpetuarse en el poder político y, aunque menguado, poder económico de la república. Lo cierto es que el cáncer que ya ha destruido órganos vitales, debe ser extirpado de manera resuelta y definitiva. El régimen gobernante ha enterrado todo sentimiento de decencia. El disimulo, la mentira, la corrupción y la violencia física e institucional son los inmorales soportes que lo mantienen.
El anhelado cambio dependerá en gran parte de la firmeza. Las acciones políticas que desarrollemos serán exitosas si nos mantenemos fieles a nosotros mismos en todas las circunstancias. Para ello es indispensable una línea recta que comunique el objetivo con nuestros actos. Está probado que cuando la resistencia u oposición, como prefiramos llamarla, se hace simple rutina, los ánimos se apagan y la necesaria desobediencia civil pareciera imposible.
Tenemos muchas tareas que cumplir. En el camino debemos de afrontar de manera permanente un grave problema cultural. En cada persona hay que despertar y consolidar el espíritu de superación y de responsabilidad indispensables para adquirir más dignidad, para querer vivir mejor sin que nadie pueda someterlo. El pueblo tiene que aprender a confiar en su propia fuerza, más que en quienes circunstancialmente pretenden dirigirlo.
Por otra parte, muchos políticos parecen atrapados en esquemas de lucha propios de regímenes verdaderamente democráticos y plurales. Tienen que sacudirse, antes de que sea demasiado tarde, de las maniobras sagaces y la avidez de poder. Así es fácil sufrir crisis de desencanto, consecuencia de la lucha imperceptible entre la cautela y la pasión.
Hasta ahora nuestro pueblo ha testimoniado voluntad y decisión para lograr el cambio. Ha estado acompañado por líderes que se han puesto a la cabeza de la lucha asumiendo riesgos y peligros. Debemos apartar aquellos acobardados ante el abuso de poder que se sienten incapaces de enfrentarlo y derrotarlo, a conciencia de que estamos frente a una dictadura tiránica que no saldrá “por la buenas”. Ha deteriorado nuestra cultura y alterado la historia. Merece ser abolida sin trámites.
Lunes, 28 de agosto de 2017
@osalpaz

lunes, 21 de agosto de 2017

LA NATURALEZA DEL CAMBIO



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

LA NATURALEZA DEL CAMBIO
Dentro y fuera de Venezuela existen varias convicciones irreversibles. La primera es muy importante. La democracia ha sido liquidada y sustituida por una dictadura tiránica de marcada tendencia castro-comunista aunque con rasgos propios del siglo XXI y de la realidad interna. Otra es consecuencia de la anterior, se acabó el Derecho como instrumento regulador de las relaciones de los ciudadanos entre sí y de éstos con el estado-gobierno. Cuando esto sucede los pueblos quedan en manos de los caprichos, las desviaciones políticas e ideológicas, de la ineficiencia y de la corrupción de quienes detentan el poder político. Las pruebas están a la vista y el país sobre diagnosticado con relación a los males que padece.
Pudiéramos continuar enumerando cosas sabidas, pero siento que es innecesario. Sin embargo diré que mientras el régimen actual exista no hay ninguna posibilidad de que pueda superarse la actual crisis política, económica y social que la nación padece. Todo está mal y camina para peor. La naturaleza del problema no es electoral. Tampoco la solución. Lo electoral es instrumento indispensable en una verdadera democracia. No en una dictadura tiránica. Lo que se impone es profundizar la presión interna y externa hasta lograr la caída del régimen, bien porque entiendan la inutilidad de sus esfuerzos de permanencia y se retiren, bien por la acción combinada de civiles y militares comprometidos con el objetivo, bien como indeseable consecuencia de un enfrentamiento armado con características de guerra civil que solo podrá evitarla la salida del régimen o la rendición insólita de los sectores democráticos. Esto último no sucederá.
A estas alturas del juego no creo en diálogos ni en mediaciones fabricadas como tácticas desviacionistas. Esto fracasó definitivamente. Solamente veo posibilidad de hablar para establecer las condiciones de retirada del régimen, empezando por la cabeza del mismo. Todo lo demás queda en manos de los sectores democráticos que deben demostrar, desde ya, suficiente madurez y cordura para definir el sistema que se dará el país para enfrentar los agudos problemas del día a día, estabilizar la república y redefinir la vida en democracia sobre la base de un sabio ordenamiento jurídico y político basado en la libertad y la seguridad de las personas y de los bienes.
En estos años todos hemos cometido errores y también aciertos y logros. Estamos llegando al final. En esta hora se exige absoluto desprendimiento personal y de grupo. Respeto dentro del pluralismo que la misma democracia exige. Hay que evitar y rechazar los ataques absurdos y desmesurados contra dirigentes y grupos que también trabajan por el cambio. Lo inaceptable es la traición, la cobardía o las maromas oportunistas de algunos. También están a la vista. La nación está preparada para lo que pueda venir. ¡Tiene con qué y con quienes!
Lunes, 21 de agosto de 2017
@osalpaz