lunes, 16 de octubre de 2017

INCERTIDUMBRE MÁXIMA



DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

INCERIDUMBRE MÁXIMA
Escribo en domingo sin saber aún los resultados oficiales u oficiosos de la elección de gobernadores. Sin embargo no tengo dudas con relación a lo sucedido en la mayoría de los Estados. Especialmente en los de mayor concentración poblacional y sus consecuencias, a todos los efectos, en la vida del país. Sin embargo, a pesar de la incertidumbre, ratifico mi convicción de que esto no puede ni debe continuar. Ya es tiempo suficiente para cambiar radicalmente el rumbo de esta Venezuela saqueada y en ruinas. Hacia ese objetivo deben dirigirse todos los esfuerzos del país que aspira a una vida en democracia y Libertad.
Estas palabras son un llamado a la acción. Ya basta de diagnósticos y de una retórica que no va a la raíz de los problemas agotándose en repetir lo que todos sabemos y la inmensa mayoría de los venezolanos sufre. La Nación aspira que la dirigencia opositora a lo actual actúe en dirección directa para producir el cambio aspirado y necesitado.
No sé si la actual dirigencia agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática, estará de acuerdo con lo que aquí estamos señalando, pero en lo personal no tengo dudas al respecto. En consecuencia, superada exitosamente la pasada jornada dominical debe entenderse que entramos en la etapa más difícil, en la del resteo absoluto y total en contra de un régimen rechazado mundialmente y responsable de la ruina de una nación como la nuestra.
Me alegra constatar el triunfo de los candidatos opositores en la  mayoría de los estados con mayor porcentaje poblacional, especialmente en el Zulia, pero eso no basta. El reto ahora es mayor y definitivo. Soy optimista en cuanto al futuro cercano, siempre y cuando no abandonemos la lucha por el camino central. Mientras Maduro esté ejerciendo la presidencia y este régimen se mantenga, no habrá solución para ninguno de los graves problemas de la nación. Ese es el reto que tenemos que sumir responsablemente.
Hipocresía, arrogancia, cinismo, corrupción e incompetencia son características imposibles de disimular. Frente a estos factores Venezuela tiene que rebelarse en defensa de la libertad y de la existencia misma. En muchos existe la lógica incertidumbre del desenlace pero no se debe prestar atención a los especialistas en sembrar desconfianza cuando se necesita mucho valor y coraje para superar las dudas que asaltan a muchos.
En esta hora definitiva no podemos aceptar manifestaciones ambiguas o dudosas.  Frecuentemente la imparcialidad es el disfraz tramposo de los oportunistas. Legó el momento definitivo. No sobra el tiempo. La unidad de la Venezuela democrática tiene que manifestarse a diario y sin concesiones. No hay solución a nada mientras este régimen exista.
Lunes, 16 de octubre de 2017
@osalpaz

lunes, 9 de octubre de 2017

JUAN PABLO GUANIPA VILLALOBOS



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

JUAN PABLO GUANIPA VILLALOBOS
El debate sobre si se debió aceptar o no la convocatoria a la elección de gobernadores, el proceso de inscripción de aspirantes de todos los partidos, grupales e individuales, lo relativo a los consensos y  resultados de primarias realizadas así como algunas otras cosas de importancia en su momento, es actualmente extemporáneo. Mantenerlo vivo no beneficia en la lucha por el cambio de régimen. Sobre todo si se mantiene, de parte y parte, un lenguaje  ofensivo e increíblemente contrario a la decencia que debe exigirse a todas las partes.
Venezuela entera sabe mi posición. La he manifestado con claridad y sin ofender a nadie. Tanto sobre el tema que nos ocupa como con relación a importantes omisiones de la Asamblea Nacional, las benditas reuniones o “encuentros” dominicanos y al no cumplimiento del mandato impuesto por la nación a quienes pretenden dirigirla, en la consulta popular del pasado reciente. Sin embargo, no es tiempo de ser profetas del pasado, es decir de lo que no sucedió. La coyuntura nos obliga a poner los pies sobre la tierra, a pasar la página en cuanto a hechos irreversibles, aunque no tanto sobre algunos responsables que en, su momento, tendrán que rendir cuentas.
Resulta que ahora el debate está auto centrado en la oposición haciéndole el juego a un régimen que lucía acorralado y en fuga. Pero que también juega. Votar o no votar. ¡Increíble! Si el gobierno se mantiene es por culpa de alguna de las dos facciones y no tanto de la gravísima situación material y moral del país entero. Me he resistido de caer en este dilema. La gran mayoría del país también.
Como consecuencia de lo anterior en muchos de los originariamente no votantes ha cogido cuerpo racional la idea de votar para sumar aunque sea un granito de arena. No para conquistar algunas “posiciones” o “espacios”, ni para estabilizar un cuadro que más bien debe romperse radicalmente. Se trata de pensar y actuar, a estas alturas del juego, en los intereses de las regiones, de los Estados que luchan por un mayor grado de autonomía e independencia frente a la dictadura centralista.
En lo personal lo sufro distinto. Para el régimen no existo. Fui condenado por esta justicia baratera a dos años sin poder salir del país. Llevo más de siete y no tengo pasaporte. No puedo votar porque mis derechos políticos están “suspendidos”. El CNE me borró del registro electoral. No ha habido forma, hasta ahora, de recuperar la ciudadanía plena a pesar de los términos de la sanción.
Sin embargo, a todos mis amigos y relacionados en el Zulia le he pedido que ayuden y trabajen por el triunfo de un gran  candidato: Juan Pablo Guanipa Villalobos. Tenemos la misma formación, las mismas raíces y los mismos propósitos.
Lunes, 9 de octubre de 2017
@osalpaz

lunes, 2 de octubre de 2017

REFLEXIONES PARA ESTOS DÍAS



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

REFLEXIONES PARA ESTOS DÍAS

Quienes me conocen saben lo que pienso del exagerado electoralismo de algunos para supuestamente combatir a la dictadura gobernante. No me canso de repetir que lo electoral es muy importante en una democracia, pero no es lo único, ni siquiera lo más importante. Mucho menos en una verdadera tiranía que no terminamos de visualizar como tal.
He sido partidario del desconocimiento integral del régimen, de la invocación de los artículos 333 y 350 de la Constitución para darle soporte a una resistencia encaminada a provocar el cambio. La idea de abrir camino a una transición para recuperar la vida en libertad y democracia es compartida por la inmensa mayoría de la nación. Quedó claro con los resultados de la elección parlamentaria de 2005, en las múltiples manifestaciones de protesta, en el costo en vidas y privación de libertad a centenares de compatriotas desde los inicios de esta tragedia, por cierto, algunos bastante olvidados, todo lo cual debe ser reivindicado.
Para alcanzar el objetivo es necesaria la unidad real de todos los sectores. Sin exclusiones, a conciencia de que esta unidad puede ser dinámica y diferenciada siempre y cuando el objetivo final sea compartido. Vistas así las cosas hay que descartar esa fijación de algunos con relación a los “espacios”, a la convivencia que sirve para “estabilizar” la situación actual congelando los anhelos de cambio de la nación. Por supuesto que las fuerzas armadas, al menos los sectores limpios que existen en su seno, son fundamentales y serán de gran utilidad en la tarea de la reconstrucción nacional.
Por todo esto y mucho más fui de los ingratamente sorprendidos por los mal llamados diálogos, encuentros, negociaciones o exploraciones concretadas en República Dominicana y por la falta de transparencia reflejada en las confusas declaraciones de los protagonistas tanto con relación a estos hechos como a la naturaleza de la mediación de los países señalados y del rol que ha jugado y juega Rodríguez Zapatero en todo esto.
No estuve de acuerdo en participar en las elecciones de gobernadores diferidas desde el año pasado, convocadas apresuradamente dejando fuera lo relativo a los Consejos Legislativos Regionales, instrumentos básicos de gobierno en los Estados. Quedó de lado el rechazo al CNE, al TSJ, a la manipulación con la Fiscalía General y también el mandato de la consulta popular del 16 de julio imponiendo obligaciones y una línea desatendida para la acción opositora.
Sin embargo, planteadas así las cosas, a estas alturas no llamaré a nadie para que se abstenga. El que quiera votar que lo haga. Es un problema de conciencia y ojalá pueda demostrarse, una vez más, donde está el pueblo y se atiendan sus reclamos. El triunfo de Juan Pablo Guanipa en el Zulia, será un paso largo en la lucha por la descentralización y la autonomía de las regiones.
Lunes, 2 de octubre de 2017
@osalpaz

lunes, 25 de septiembre de 2017

HONRADEZ INTEGRAL



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

HONRADEZ INTEGRAL

Todas las actividades de la vida necesitan de honradez total para que sus consecuencias sean realmente positivas. Normalmente confundimos honradez con honestidad y esta última denominación queda reservada para los que no roban ni estafan, para quienes en el ejercicio de funciones públicas o privadas, políticas, profesionales o de cualquier naturaleza, mantienen una línea impecable de conducta. Para algunos son ejemplo a seguir, pero para otros son unos idiotas que desaprovechan oportunidades para superarse o acumular riqueza material y poder en el sentido más amplio de la expresión.
Planteadas las cosas en estos términos, bastante abreviados por cierto, la dirección política del país necesita una dosis extrema de honradez  tanto por parte del oficialismo como de quienes se han convertido en voceros del enorme sentimiento democrático de la nación. Los primeros están claramente identificados por sus estrafalarios comentarios, juicios descabellados, mentiras, disimulos y diarios escándalos derivados de su probada ineficacia y de la alta dosis de corrupción que marca sus ejecutorias. El mundo entero reacciona frente a ellos motivado por la creciente convicción de la presencia protagónica que en Venezuela tienen las estructuras operativas del narcotráfico y del terrorismo. Las alarmas suenan tanto en el continente americano como en el resto del planeta. Las consecuencias son progresivas y crecientes. Se ven y se sienten.
Con relación a los segundos, me refiero a los voceros de la democracia, la exigencia es urgente. No sólo con relación al dinero, a los fondos para financiar sus movimientos y actividades, cuyo origen y destino tiene que ser transparente, sino también a la sinceridad de sus declaraciones y a la claridad que reclama la confianza nacional que necesitan. Me sumo a quienes piden poner punto final al “secretismo”, a esa concepción politiquera según la cual las conveniencias tácticas, incluso estratégicas, pueden servir para sobrevivir, para cuidar espacios o conquistar nuevos, para mantener una relativa “estabilidad” que pudiera ser buena dentro del electoralismo que empaña la visión de algunos de los más importantes voceros. Por supuesto que esas conductas pueden servir para beneficio de personas o grupos, pero nos alejan del objetivo final de cambio profundo por el que tanto sacrificio se ha acumulado.
No me refiero exclusivamente a la próxima elección de gobernadores a realizarse el 15 de octubre. Para ese día las cartas están sobre la mesa. Las consecuencias se verán de inmediato y cada quien deberá asumir la responsabilidad que le corresponde. Pero con relación a los participantes y a los candidatos a gobernadores, con contadas excepciones, veo las campañas en un estilo tradicional y populista preocupante. Pocos mensajes de fondo sobre el cambio, sobre la descentralización, sobre la construcción de una verdadera Federación integrada por Estados y Municipios autónomos. Pocas o ninguna mención a Cuba, al problema de la droga o al terrorismo. No siento convicción en la lucha para poner punto final al centralismo presidencialista. Demasiado de más de lo mismo, aunque quizás un poco mejor.
Lunes, 25 de septiembre de 2017
@osalpaz

lunes, 18 de septiembre de 2017

LA POLÍTICA COMO CIENCIA Y ARTE



DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

LA POLÍTICA COMO CIENCIA Y ARTE

Desde muy jóvenes aprendimos que la política es ciencia y arte, siempre al servicio del bien común, es decir, de terceros que no necesariamente significa que esa ciencia y ese arte estén al servicio exclusivo de quienes la practican o de los grupos que puedan estar al servicio de esos propósitos personalistas.
En consecuencia, rechazamos las demasiado frecuentes manifestaciones de alta hipocresía, del disimulo y la mentira en las acciones u omisiones de los dirigentes con los cuales deberíamos estar plenamente identificados.
Lamentablemente se hacen demasiado frecuentes actitudes que dejan mucho que desear. Aclaro que estas consideraciones son absolutamente personales. No comprometes a nadie más que a mí, pero luego de meditarlo profundamente, siento la necesidad de este modesto desahogo motivado finalmente por las circunstancias que han rodeado lo sucedido en República Dominicana.
Aún están frescas las declaraciones del alto gobierno, Maduro incluido junto a otros calificados voceros del régimen, sobre supuestas o reales conversaciones, sostenidas con voceros de la MUD con miras a un diálogo que hasta ahora sólo ha generado frustraciones y desengaños. Las oficialistas lo daban siempre como un hecho. Lo hacían hasta en tono amenazante como para amenazar a los participantes en las reuniones cuando las ponían en duda o guardaban inexplicable silencio. Con esta actitud creció la idea de que los voceros oficialistas mentían y, por lo tanto, no valía la pena hacer aclaraciones innecesarias.
Lo grave es que la dirigencia opositora, especialmente los voceros de la MUD, recibieron mandatos claros tanto con la elección de la Asamblea Nacional como del plebiscito ciudadano del inolvidable 16 de agosto. Muy poco de lo prometido en aquella oportunidad y mucho menos lo relativo a los tres claros acuerdos votados masivamente por un pueblo emocionado y dispuesto, ha sido atendido como es debido.
La exitosa línea de acción democrática que tenía al régimen contra las cuerdas y con las piernas flojas, se desvanece ante la abierta o encubierta política de reconocimiento a la cuestionada autoridad del Consejo Nacional Electoral, del Tribunal Supremo de Justicia y sobre todo, a las decisiones de la fraudulenta asamblea constituyente cubanoide rechazada por el mundo libre y, especialmente, por la inmensa mayoría de la nación que manifestó una voluntad de rechazo millonaria al no acompañar la farsa de su elección.
Ahora está el trauma de las elecciones regionales. He manifestado con claridad irreductible posición. Por supuesto que aspiro a cambios profundos en algunos estados como el Zulia, por ejemplo, deseándole éxito a Juan Pablo Guanipa y no criticaré a quienes por cualquier motivo asistan a votar en cualquier parte del camino. Pero yo estoy acostumbrado a ser fiel y leal a mis principios y convicciones: no me aparto del objetivo central de la lucha: el cambio de régimen que comenzará con la salida de Maduro. Estoy contra todo cuanto entorpezca, atrase o negocie estos propósitos.
Lunes, 18   de septiembre de 2017
@osalpaz