jueves, 18 de junio de 2015

NARCOTRÁFICO Y ALGO MÁS

La semana pasada dedicamos este espacio al tema de la corrupción. Lo hicimos en términos genéricos. Hoy nos referiremos a una de las formas más aberrantes del crimen organizado, al narcotráfico, al lavado de dinero de origen ilícito y a la multiplicación de las estructuras criminales que en el mundo manejan esta industria. Mueve más dinero en el mundo que la industria petrolera considerada globalmente. Se trata de unas estructuras extranacionales, con mayor o menor conexión entre ellas, pero unidas en el mismo propósito delictivo.

Tengo la fundada impresión de que en muchos de nuestros países no hay plena conciencia de la magnitud del problema, de su profundidad, ni de la magnitud de la penetración de sus tentáculos en todas las esferas y escalas políticas, sociales y económicas. Están en todas partes. En los gobiernos y en las oposiciones. Entre ricos y pobres, civiles y militares, jóvenes y viejos, hombres y mujeres. En fin, las complicidades son enormes. Consciente o inconscientemente, por ignorancia, comodidad o complicidad, estas estructuras gozan de una impunidad extraordinaria. De vez en cuando se producen ajusticiamientos al margen de la Ley y enfrentamientos entre organizaciones dedicadas al negocio que sorprenden y cuesta entenderlos. La competencia puede llegar a ser feroz y fatal para los disidentes. Del negocio sólo se sale preso y mudo o desaparecido para siempre, es decir, muerto.

A la internacional de la droga hay que oponerle la internacional de la anti-droga, pero no existe. Hay que construirla. Ningún gobierno por sí solo, ni organización no gubernamental aislada, están en capacidad de librar esta batalla victoriosamente. No importa la magnitud del poder que algunos tengan. No basta. Se necesita una gran alianza entre los gobiernos y sectores responsables de los países productores, distribuidores y consumidores. Todos tienen un alto grado de responsabilidad. La comunidad internacional tiene que ser severa e intransigente frente a gobiernos cómplices o débiles frente al narcotráfico y sus derivaciones. Esto hay que llevarlo hasta los extremos que la lucha exige. No me refiero a la pobre gente víctima de la drogadicción. Frente a ella se necesitan políticas especiales de prevención y tratamiento curativos para los cual estamos muy mal preparados. Hablo de las causas más que de las consecuencias finales. No deben descuidarse, pero la lucha de fondo tiene que ir a la raíz del problema.

En Venezuela atravesamos una situación muy especial. Se trata de un drama existencial que coloca en la escena protagónica, con razón o sin ella, a unos cuantos protagonistas de la vida diaria. Civiles y militares de la más alta jerarquía e influencia en la vida nacional. Las denuncias internas y externas de los organismos especializados del mundo entero están a la orden del día. ¿Hasta cuando? No lo sabemos, pero el desenlace será más temprano que tarde.

oalvarezpaz@gmail.com EXPRESO, Lima

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