domingo, 5 de agosto de 2018

SE ENCARAMÓ LA GATA EN LA BATEA


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

SE ENCARAMÓ LA GATA EN LA BATEA
Escribir en domingo tiene aspectos positivos y negativos. Hay demasiadas cosas que comentar. Quizás la más importante hasta, el sábado, era el censo automotor que pretende imponer el gobierno para racionar de manera absurda la venta de gasolina. De nuevo la exigencia del llamado “carnet de la patria” para identificar y controlar a quienes se prestan para ello con el anuncio de combustible subsidiado para quienes lo tengan y el pago a precios internacionales para quienes se nieguen a ello. Increíble, pero cierto. Amigos del resto del mundo dicen que exageramos cuando les contamos lo que está sucediendo en esta Venezuela insólita, pero cuando se acercan a este país y pasan unos días entre la gente, se van convencidos de que nos quedamos cortos en nuestras consideraciones. Lamentablemente para el día de hoy a esta hora, nuestra patria está siendo destruida progresivamente. Da lástima y es penoso oír y leer los comentarios que corren por todo el planeta.
Pero el sábado en la tarde se celebraba un aniversario más de la Guardia Nacional de Venezuela. Como cosa rara el acto no era en Los Próceres, ni en el patio de las Academias militares como suele suceder, sino en la Avenida Bolívar, importante arteria vial de la capital. La verdad es que a estas alturas no sabemos con precisión lo que allí pasó. Se habla de unas explosiones, una o dos, provocadas por material explosivo transportado en drones y, en definitiva, la versión oficialista califica los hechos de un atentado contra el señor Maduro. Es decir un magnicidio frustrado. Algunas caras parecían de asombro. Otras de temor. Las formaciones militares se rompieron y los efectivos corrieron en distintas direcciones. La sobre protección a Maduro, un poco tardía y para el momento innecesaria.
La verdad es que, en definitiva, todavía no sabemos qué ocurrió ni cómo. Tampoco sabemos de los verdaderos protagonistas, es decir, de los autores materiales e intelectuales del supuesto atentado. Tanto Chávez como Maduro han anunciado tantas amenazas que es difícil creer de entrada la versión gubernamental. También cuesta mucho darle plena validez a la información sobre un grupo opositor asumiendo la responsabilidad de los hechos pero sin identificarse. Es claro que algo grave sucedió, pero sin información creíble corremos el peligro de ser víctimas de manipulaciones inaceptables. La nación tiene derecho a conocer la verdad verdadera, con perdón del uso acomodaticio del lenguaje.
“Se encaramó la gata en la batea” decían nuestras abuelas cuando sucedían cosas insólitas. Especialmente cuando eran de distinta naturaleza pero en extraña coincidencia. Por ahora nos mantenemos en expectativa vigilante. Pronto las cosas estarán más claras y habrá oportunidad para pronunciamientos definitivos. Pero, a Maduro y su combo los necesitamos vivos ante la justicia nacional e internacional.
Lunes, 6 de agosto de 2018
@osalpaz

domingo, 29 de julio de 2018

HONRADEZ INTEGRAL


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

HONRADEZ INTEGRAL
Venezuela  necesita líderes de probada honradez en todos los aspectos. No robar ni estafar, no caer en peculado de cualquier característica, no mentir ni engañar independientemente del propósito de las acciones, no son suficientes para acreditar la honestidad que la hora reclama. Lo importante es que los dirigentes, tanto del régimen como de la oposición, de los sectores económicos, sociales y hasta religiosos, hablen de acuerdo a lo que de verdad piensan y actúen en consecuencia con lo que dicen. Por supuesto que todo es importante, pero estas consideraciones son fundamentales.
Se trata de llevar una vida ejemplar que pedagógicamente sirva de ejemplo para la formación de las nuevas generaciones de compatriotas. Ya basta del disimulo y la mentira que caracterizan las conductas de demasiados dirigentes. Esta es la razón más importante del deplorable estado en que se encuentra la nación. La tendencia hay que revertirla hacia lo positivo sin más pérdida de tiempo.
Lo indispensable es tener claro el objetivo de cada una de las luchas que se están librando. Unificar todo lo posible para alcanzarlo y descartar, al menos por ahora,  lo que perjudique. Lo primero y principal es liquidar al régimen lo cual pasa por la liquidación del gobierno y, por supuesto, la salida de Maduro de la posición que ocupa. Estoy convencido de que para lograrlo no son necesarios muchos protagonistas de primera línea. Tampoco excesos de valor. Pero las acciones deben encabezarlas personas justas y honradas que por el sólo hecho de estar, le den trascendencia y seriedad a la acción.
Es hora de definiciones irreversible. Tenemos una comunidad internacional esperando por nosotros. Las contradicciones internas, en todos los frentes, son como baldes de agua fría que le estamos lanzando con demasiada frecuencia. No olvidemos que la “imparcialidad” es, con frecuencia, el disfraz tramposo de los oportunistas.
Más de una vez hemos dicho, hoy lo repito, que este pueblo pacífico y cívico tiene que ejercer su derecho a la legítima defensa. Nadie podrá censurarlo por apelar a cuanto instrumento esté disponible para tal fin. El proceso de destrucción nacional, de disolución de la República, tenemos que detenerlo antes que sea demasiado tarde y no es precisamente tiempo lo que nos sobra.
El régimen profundizará en cuanto al uso de la violencia física e institucional para mantenerse. Sin Estado de Derecho ni Constitución, la confrontación irá adquiriendo características dramáticas que debemos asumir. Es criminal e irresponsable quien promueve una guerra que se puede evitar, pero tanto o peor es la conducta de quienes se abstienen de asumirla cuando es inevitable. Tal es el caso de la Venezuela actual. El cáncer que la liquida destruyendo órganos vitales, tiene que ser extirpado de manera resuelta y definitiva.
Lunes, 30 de julio de 2018
@osalpaz

domingo, 22 de julio de 2018

LA CONSTRUCCIÓN DEL FUTURO


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

LA CONSTRUCCIÓN DEL FUTURO
El futuro no existe. Del pasado nos quedan lecciones de vida, experiencias que en la actualidad sirven de muy poco. Sin embargo, nos dejó una notable mejoría de la visión y el desarrollo de un olfato útil frente a las realidades actuales. Lo único cierto es el presente. Desde aquí tenemos que construir el futuro, día a día, con paciencia pero con claridad de objetivos y metas y sobre todo, con el coraje y la determinación que necesitan las grandes causas.
En todas partes la gente pregunta sin cesar ¿Cómo ves la cosa? ¿Qué va a pasar?, pero muy pocos dicen ¿Qué vamos a hacer? o ¿En qué puedo ayudar, estoy a la orden? En general se sigue esperando que otros resuelvan y hagan lo que corresponde hacer a cada uno de los ciudadanos si realmente queremos un futuro mejor.
 Los venezolanos de este tiempo hemos sido bastante lentos para reaccionar frente a los peligros reales que sufrimos. Muy difusos frente a los peligros de todos los días, entre otras cosas por la enorme incertidumbre frente al futuro. Pareciera que no hemos entendido que por estar evitando una confrontación grave y general, irremediablemente hemos llegado a ella. Ojalá y en la Venezuela que está por venir no se escriba sobre “el país que pudo ser y no fue”.
Algo es seguro y definitivo. Casi todo lo actual quedará anticuado muy pronto, para bien o para mal. Los dirigentes de la nación, tanto los políticos como los empresariales y quienes se mueven en el llamado mundo social, con pocas excepciones, demuestran una increíble falta de imaginación. En todas las áreas necesitamos grupos que se exijan a sí mismos, al máximo, hacer las cosas bien. De lograrlo estaríamos dando un paso largo hacia un futuro mejor que el presente actual. Serían triunfadores en breve.
La gente seria que aún puede quedar en el mundo del régimen actual, saben que tienen los días contados. La cuenta regresiva empezó hace rato aunque se perciba difusamente. Esto explica el esfuerzo y la lucha interna para lograr ventajas, más personales que partidistas, áreas de influencia y posibilidades de quedar mejor preparados frente a lo que está por llegar. Más allá de la petulancia y pedantería de algunos, se nota que en el fondo esconden la inseguridad derivada de un piso inestable que se mueve bajo sus pies.
A todos los factores democráticos les pido apartar la mirada de los detalles. Sin perder tiempo hay que tomar un poco de distancia para analizar todos los desvíos y trampas del camino, pero teniendo siempre claro el objetivo y la dirección general que debemos mantener para alcanzarlo.
En la situación actual, la vida puede perderse por frivolidad o por estupidez.
Lunes, 23 de julio de 2018
@osalpaz

domingo, 15 de julio de 2018

LIBERAR A LOS PRESOS POLÌTICOS


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

LIBERAR A LOS PRESOS POLÌTICOS
Hay demasiados temas importantes para las reflexiones de esta semana. La situación del Zulia y especialmente el drama maracaibero convertido en un verdadero desastre, es uno de ellos. También la situación de las universidades con particular mención a la Universidad de Carabobo y sus autoridades encabezadas por la Rectora Jessy Divo de Romero y el Secretario Pablo Aure. Entre otros temas, el mundial de futbol ha estado muy presente para atenuar la dura existencia actual y así, podríamos continuar porque la tragedia nacional se profundiza y extiende a todos por igual.
Pero de mi mente no se aparta, ni por un segundo, la imagen de los centenares de presos políticos civiles y militares diseminados por todo el país. De los exilados y asilados, de los acosados y perseguidos por la dictadura cuya existencia es motivo de escándalo para el mundo entero. Especial referencia debo hacer con relación al Helicoide, una de las sedes más emblemáticas de la policía política, el SEBIN.
De todos cuantos han estado y están secuestrados allí quiero hacer especial mención de los comisarios Otoniel, Orlando y Juan Guevara, no tanto por los largos años que tienen recluidos sino principalmente por la injusticia que envuelve su condena y prisión. Fueron acusados y condenados por supuesta complicidad y autoría en el asesinato del fiscal Danilo Anderson. Los pude tratar y conocer a fondo del caso en mi pasantía por aquellos calabozos de 2x2,5 metros cuadrados, sin ventanas ni luz de sol. Lo mismo podría decir de todos los demás, incluidos los comisarios de la policía metropolitana y otros, entre ellos algunos importantes oficiales de las fuerzas armadas. Unos cuantos en libertad condicional con penas adicionales ajurìdicamente dictadas por unos tribunales sin autonomía para decidir.
A todos ellos quiero enviar un mensaje de fe y optimismo. Es duro, inhumano y contrario a todo cuanto una democracia debe ofrecer, tener que soportar este martirio por razones política o de conveniencias circunstanciales para profundizar el disimulo y la mentira que caracterizan a la dictadura frente a hechos de su exclusiva responsabilidad.
Con relativa frecuencia nos enteramos de supuestos motines y serias protestas de los presos del Helicoide. No es para menos. No conozco las razones profundas de cada situación protestataria, pero las imagino en base a mi propia experiencia cuando la situación aún no era tan grave como ahora. Todo ello y mucho más, nos obliga a no desmayar en la labor en pro de la liberación nacional empezando por los presos políticos civiles y militares.
A todos un fraterno y solidario abrazo democrático y para los comisarios Guevara una palabra adicional de aliento. No están solos. La Venezuela decente los acompaña.
Lunes, 16 de julio de 2018
oalvarezpaz gmail.com
osalpaz

domingo, 8 de julio de 2018

LIBERACIÒN NACIONAL



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz
LIBERACIÒN NACIONAL
Las recientes jornadas militaristas del 24 de junio y del pasado 5 de Julio, ratificaron que Venezuela es un país ocupado, dependiente política e ideológicamente de un comunismo a la cubana que se administra de acuerdo al tiempo que vivimos. Los valores que alimentan la vida en libertad y democracia han desaparecido progresivamente. Los políticos tenemos la obligación de ejercitar la razón y el coraje frente a una realidad inaceptable por más tiempo.
Estamos hartos de acumular hechos y noticias deplorables inútilmente. El arcaísmo, la inercia mental y las destrezas abstractas generan errores y desviaciones tanto en el gobierno como en las distintas manifestaciones opositoras. Ya basta del manoseo constante de una realidad que tenemos la obligación de cambiar sobre la base de principios firmes que debemos mantener vigentes. El sufrimiento del pueblo crece aceleradamente. El tiempo para reaccionar se agota. Se trata de una verdadera tarea de liberación nacional. El país tiene ideas, planes, proyectos concretos para liberar y enrumbar todas las áreas de la vida nacional. También tiene, dentro y fuera del país las personas competentes y dispuestas a asumir el enorme reto de la reconstrucción. Pero, para ello es indispensable el cambio radical del régimen empezando por la salida de Maduro.
Venezuela ha cambiado mucho. No se trata de volver a un pasado que no volverá. Se trata es una especie de fidelidad a un futuro que debemos construir en el presente, a metas aún no conquistadas. No queremos ser fieles a lo que hemos sido, exclusivamente, sino a lo que hemos querido hacer sin haberlo logrado.
En el entorno madurista temen al juicio que seguirá a esta izquierda estéril e inmoral, protagonista del más terrible fracaso de que tenga memoria el continente americano. En este tiempo empantanaron toda la vida pública, desprestigiaron a la izquierda decente y democrática, enterraron a los más pobres y tienen a Venezuela en hilachas.
Hay diferentes opciones para salir del régimen. Debemos explorarlas todas. Desde una rebelión general, hasta una intervención armada nacional e internacional, juntas o por separado, incluyendo una seria consulta directa al pueblo sobre lo que quiere y lo que rechaza que podría estar bajo la orientación de la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo legítimo con la supervisión de organismos internacionales. Todas las acciones tienen sentido humanitario. De allí el ánimo libertador que las debe acompañar.
Ed Fulner escribió hace años: “Podemos nosotros crear un gobierno nacional pequeño y fuerte, menos intervencionista, que nos proteja de los peligros internos y externos….y que promueva el rol de las leyes estimulando el mercado libre…. La respuesta es SÌ, pero no sucederá a menos que trabajemos para lograrlo”.
Lunes, 9 de julio de 2018
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