lunes, 20 de febrero de 2017

LO PEOR QUE PUEDE PASAR-Desde el puente



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

LO PEOR QUE PUEDE PASAR
Hay una tensión creciente en el alma de todos los venezolanos. La incertidumbre sobre el presente y el futuro inmediato ofrece condiciones para que crezca la incertidumbre, o lo que es peor, una especie de resignación pesimista por la impotencia que se siente en algunos sectores. A todos, a unos y otros, les digo que lo peor que puede pasar es que no pase nada. Esto también es una posibilidad que alargaría indefinidamente la situación actual. Sucedería si quienes tenemos alguna responsabilidad en la conducción de cualquier sector de la vida nacional nos cruzamos de brazos y lejos de dar el ejemplo que la hora reclama, nos agotamos en reclamos exclusivamente electoralistas que tendrán su hora, pero que nos aleja del cambio radical urgente que la nación reclama.
No me cansaré de repetir que lo electoral es instrumento fundamental de la democracia. Pero no es el único. Ni siquiera el más importante. Esto es válido cuando ruedan por tierra principios y valores que le dan sentido a este país pues son su verdadera razón de ser. La lucha por la libertad y la democracia, por la libertad inmediata de todos los presos políticos teniendo como especial la de dos de mis admirados amigos como Leopoldo López y Antonio Ledezma sin excluir a ninguno, tiene que ser suficiente para concretar la unidad de todos cuantos luchamos por el cambio radical que Venezuela necesita.
Venezuela está hecha pedazos. El mundo entero está asombrado con la situación a la que hemos llegado. No hay nada que pueda explicar y mucho menos justificar, el fracaso del actual régimen cívico-militar. Además de lo interno, nos aísla cada vez más. Desde hace unos diez años no hay relaciones con Israel, ni se regularizan con Estados Unidos donde quedaron a la deriva infinidad de venezolanos por el cierre de consulados como el de Miami. Vale la pena recordar que en 2005 Chávez expulsó a la DEA de Venezuela, retiró a la misión militar de ese país que funcionaba en Fuerte Tiuna y prohibió el sobre vuelo de aviones de reconocimiento contra el tráfico ilegal de drogas en nuestro territorio. El régimen ataca grosera e injustamente al Presidente español Mariano Rajoy y a todos cuantos expresan su preocupación por lo del narcotráfico, el terrorismo y la prisión de infinidad de presos políticos exigiendo su inmediata libertad.
Se acabó. No podemos continuar como pasivos espectadores o comentaristas circunstanciales de lo que acontece. Llegó la hora de la unidad y del desprendimiento. Venezuela nos necesita a todos. Los intereses y ambiciones personales o de grupo hay que dejarlos de lado. Diferirlos, al menos por ahora, en nombre de la lucha superior que tenemos la obligación de librar.
Lunes, 20 de febrero de 2017
@osalpaz

lunes, 13 de febrero de 2017

CÉDULA DE IDENTIDAD A LA BASURA-Desde el puente



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

CÉDULA DE IDENTIDAD A LA BASURA

El tiempo transcurre en medio de una mezcla siniestra de inseguridad, incertidumbre, angustia y rabia. Todas las noticias que recibimos tienen ingredientes que alimentan los factores señalados. Tanto las originadas en hechos concretos que algunos medios independientes trasmiten como las comentadas o inventadas por los voceros de la dictadura. Todas dejan poco espacio para la esperanza en un futuro mejor a corto plazo. Esto incluye lo que declaran dirigentes políticos de todo calibre. Muchos de ellos, hablan y hablan en vez de invertir su tiempo en hacer, en trabajar para concretar el cambio que Venezuela necesita.
El tema del narcotráfico sigue envuelto en una capa de complicidad que ni el alto mando gubernamental ni la oposición medianamente organizada se atreven a profundizar. Para el mundo entero es un hecho, pero aquí se prefiere ignorar el tema o mirar hacia otro lado. Lo mismo sucede con lo del terrorismo y el reciente escándalo de los pasaportes destapado por la cadena estadounidense CCC-Español. ¿Es verdad o es mentira lo señalado? De una u otra forma, personalmente creo en la primera, el régimen tiene la obligación de hablar, de explicar el protagonismo cierto o falso del vicepresidente y exministro de relaciones interiores y exgobernador de Aragua. Esta el caso de la constructora brasilera Odebrecht. Para los investigadores de Brasil y Estados Unidos, venezolanos están en lista de sobornos y tráfico de influencias más grandes de América Latina. Aquí no se sabe nada. Lo más grave es que el tema no pareciera estar en la agenda ni siquiera de los declarantes opositores de oficio.
En fin, pudiéramos continuar emborronando cuartillas con temas que van de lo general a lo particular. Pero repito, todo está a la vista y sobre diagnosticado. Sin embargo no puedo dejar de referirme al llamado Carnet de la patria, auténtica cartilla de racionamiento e instrumento para incrementar el terror en la gente. Se trata de otra forma de violencia institucional, de represión inaceptable. Se le impone a la gente para chantajearla a cambio de respaldo político y tratar de neutralizar el creciente rechazo que el régimen tiene.
La pregunta que nos hacemos es para que sirve entonces la Cédula de identidad y cual pasa a ser su valor real. Con ella no se podrá tener acceso a los bienes y servicios que el estado está en la obligación de poner al alcance de todos los ciudadanos sin exclusiones de ningún tipo. Esta es de las decisiones más graves tomadas por la dictadura, o tiranía como algunos prefieren calificar al régimen. Es inaceptable. La resistencia tiene que producirse de inmediato.
Lunes, 13 de febrero de 2017
@osalpaz
















lunes, 6 de febrero de 2017

DEL 23E-58 AL 4F-92 - Desde el puente



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

DEL 23E-58 AL 4F-92
Estos días han sido buenos para refrescar la memoria histórica contemporánea. Las nuevas generaciones de compatriotas conocen poco sobre lo sucedido en las dos fechas. Me refiero a las causas que concretaron los sucesos y por supuesto, a las consecuencias de los mismos.
El 23 de enero de 1958 puso punto final a una dictadura ya enjuiciada por historiadores y políticos. A una etapa dura, terrible, muy común en aquellos tiempos latinoamericanos. Fue el inicio de cuarenta años de convivencia civilizada, con altas y bajas como sucedía con el gobierno derrocado, pero con respeto a los principios fundamentales de la vida en libertad y democracia. Es decir, en nuestra opinión, fuimos de lo malo a lo bueno.
Sin embargo, la falta de visión de buena parte del liderazgo democrático, el deterioro progresivo de los partidos fundamentales y el olvido de que a la política se viene a servir y no a servirse por tratarse de la “forma más excelsa de apostolado”, según la doctrina vaticana, profundizó la brecha lentamente abierta entre el país político y el país nacional o país real, como decía Octavio Paz corrigiendo al Gaitán colombiano. Quizás en aquel 4 de febrero de 1992 no existían condiciones suficientes para prever las consecuencias de aquella jornada.
El país se dividió. Carlos Andrés Pérez se convirtió, para algunos, en símbolo de lo que debería cambiarse, sin entender ni respetar la trayectoria de un hombre de probada vocación democrática quien, con sus inocultables fallas, hacía esfuerzos para corregir el rumbo que llevaba la Venezuela de entonces. Terminó siendo víctima de muchas cosas al mismo tiempo. También esta nación sufrida ha tenido que soportar las consecuencias de aquella destitución  insólita. CAP merecía un final mejor, más acorde con su vida y aportes al poco o mucho desarrollo alcanzado.
Gracias a ese abismo insalvable se coló Hugo Chávez. Todos sabemos lo que ha pasado en estos veinticinco años del 4F-92 hasta ahora y, especialmente, en las casi dos décadas de gobierno bajo el esquema trazado por el llamado socialismo del siglo XXI. El país está infinitamente peor que entonces. Ahora hay más ineficiencia, corrupción sin límites, tentáculos del narcotráfico y del terrorismo a todos los niveles, inseguridad y crimen organizado, deterioro de todo lo que interesa en primer grado al ciudadano común.
Creo en la vieja frase de William Shakespeare según la cual “todo el pasado es prólogo”. Tenemos que mirar hacia adelante y poner punto final a la desgracia actual en el menor tiempo posible. Será tarea de quienes creemos en principios y valores permanentes por los cuales vale la pena jugarse la vida. Quienes no compartan este criterio, por favor, no molesten, háganse a un lado, pero no continúen en nombre de la democracia, haciéndole el juego al régimen.
Lunes, 6 de febrero de 2017
@osalpaz

lunes, 30 de enero de 2017

ESPERANZA EN LAS UNIVERSIDADES-Desde el Puente



DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

ESPERANZA EN LAS UNIVERSIDADES
El desastre venezolano pudiera llegar a ser peor. Nadie lo duda, pero tanto en las altas esferas del régimen como de la oposición medianamente organizada, pareciera existir un círculo vicioso donde desenvuelven sus actividades pensando más en sí mismos y en los intereses de cada uno de los grupos que representan. Han olvidado los compromisos superiores mientras la nación sufre peligrosamente. Aún la resignación pesimista no se ha apoderado de la mayoría, pero si seguimos como estamos será cuestión de un tiempo relativamente corto.
He declarado muchas veces que las universidades públicas y privadas reclaman nuestra atención inmediata. El deterioro del país está llegando a ellas en cumplimiento de uno de los objetivos más importantes del “socialismo del siglo XXI”. Una de las cosas más peligrosas que sufren es la dependencia cada día mayor del estado-gobierno para su funcionamiento diario y hasta para la propia existencia. En consecuencia, tenemos la obligación moral y política de reaccionar con todas nuestras fuerzas para darle a las universidades el apoyo y soporte que necesitan.
En las universidades está todo. La gente, las ideas, los proyectos y programas para enfrentar los problemas en todas y cada una de las áreas que necesitan atención a corto y mediano plazo. Aquella famosa frase que sirvió de título a un libro de Miguel Ángel Capriles, “Siempre habrá Venezuela”, se relativiza para mal en la medida que avanza el deterioro de la educación superior.
Una de las cosas más importantes que debemos destacar es que para las tareas del presente y del futuro inmediato, los hombres y mujeres que Venezuela necesita están en las universidades o no están en ninguna parte. Si continuamos buscando exclusivamente donde se ha hecho hasta ahora, pues sencillamente, allí no están. Los políticos de los viejos y nuevos partidos, sobre todo quienes se mueven en las alturas, parecieran haber olvidado las premisas fundamentales. La política tiene que ser un verdadero apostolado. A ella se viene a servir y no a servirse. Esto aplica fundamentalmente para las cabezas de esa supuesta alianza cívico-militar que dirige al régimen imperante.
No hay mucho tiempo. Hemos perdido demasiado. Se agota aceleradamente. Quisiera ver a nuestros dirigentes luchando a fondo por las universidades autónomas tanto públicas como privadas. Junto a autoridades, profesores, trabajadores y por supuesto, a los estudiantes de hoy que, igual a los de ayer, están dispuestos a darlo todo por la libertad y la reconstrucción democrática de Venezuela.
Lunes, 30 de enero de 2017
@osalpaz  

lunes, 23 de enero de 2017

UNIDAD DINÁMICA - DESDE EL PUENTE



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

UNIDAD DINÁMICA
El régimen actual es el peor de nuestra historia republicana. No tengo ninguna duda. Además de la ideologización comunistoide, la realidad lo presenta como ineficiente, altamente corrompido y penetrado por los tentáculos del narcotráfico y del terrorismo que actúan con plena libertad en el país. La seguridad de las personas, de las familias y sus bienes es inexistente generando un clima de angustia creciente a las puertas de una especie de resignación pesimista que toca a las puertas de algunos.
Lo cierto es que cerca del 90% de los venezolanos aspira un cambio radical que empezaría con la salida del Sr. Maduro. Espera de la dirigencia una mayor contundencia  en sus acciones y unidad en cuanto al objetivo señalado. Esta unidad tiene que ser dinámica y podría aceptarse la calificación de diferenciada, siempre y cuando el objetivo sea el mismo. No podemos olvidar que  nuestra oposición es hija legítima del pluralismo democrático. En consecuencia es imposible considerar iguales a quienes son diferentes por naturaleza. Pero hasta allí. La unidad de objetivo es el punto clave para que todos los esfuerzos caminen en la dirección correcta. Las estrategias y tácticas pueden adelantarse con las características propias de cada tendencia, pero repito, hacia el mismo desenlace que la nación reclama.
Los males de Venezuela están sobre diagnosticados. Todos sabemos de qué se trata. Por estos días la fecha memorable del 23 de enero ha revivido las jornadas de 1958 en contra de la dictadura de Pérez Jiménez. Muchos analistas han establecido comparaciones entre aquel régimen y el actual, saliendo favorecido el derrocado en aquella fecha. Los tiempos han cambiado y de aquellas cúpulas militares del primer nivel se ha pasado ahora a lo que estamos viendo y sufriendo. La represión de entonces era esencialmente política. Dura e implacable contra quienes tuvieron el coraje de enfrentarla con todos los hierros, pero el resto de las actividades nacionales más o menos funcionaban para bien. El país creció y alcanzó grados razonables de desarrollo y seguridad. Ahora da lástima la situación. Tenemos los peores niveles de calificación en todas las áreas tanto en el continente como en el mundo entero.
Para concretar una jornada con los mismos efectos del 23 de enero 58 hace falta la acción decidida de una nueva alianza cívico-militar con participación de todos los sectores más allá de las organizaciones políticas actuales. Debemos recordar que lo electoral es instrumento importante de la democracia, pero no es el único, ni siquiera el más importante.
Lunes, 23 de enero de 2017
@osalpaz