lunes, 14 de mayo de 2018

EN LA ETAPA FINAL


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

EN LA ETAPA FINAL
 Nos acercamos al desenlace del terrible drama que vive Venezuela. No me refiero al fraudulento proceso que tendrá lugar el próximo domingo. Lo que sucederá ese día está cantado desde hace tiempo. No debe sorprender a ningún demócrata ni dentro ni fuera del país. Los especialistas en el disimulo, la mentira y la violencia física e institucional características del régimen, no han captado la magnitud de la indignación y rechazo existentes en el ciudadano común. Esto se acabará para no repetirse nunca jamás.
En este mes de mayo se están cumpliendo setenta años de la fundación de Israel como estado libre y soberano. Nuestro abrazo solidario a todos los judíos del mundo. También nuestra admiración y respeto. En diciembre se cumplirán  veinte años del inicio de la tragedia de nuestro país. Allá se construyó un estado ejemplar resistiendo exitosamente agresiones de todo tipo. Aquí, por el contrario, en estas dos décadas ha sido todo lo contrario. El mundo no entiende cómo ha podido arruinarse a uno de los países más ricos y seguros del planeta, liquidar su economía, provocar la diáspora más asombrosa del continente, mantener a centenares de miles de compatriotas entre presos, exilados, perseguidos, acosados y bajo amenaza. No sólo eso. Mataron al Derecho irrespetando el orden constitucional y legal sustituyéndolo por la arbitrariedad, las corruptelas y las desviaciones ideologizadas del alto gobierno cívico-militar. Esto no puede ni debe continuar.
Con relación al próximo domingo soy de quienes sostienen que no se debe participar. Jamás me incorporaré al tablero oficialista. La comunidad internacional se ha pronunciado con absoluta claridad. No reconocerá los resultados que tanto Maduro como la autoridad electoral vienen preanunciando. Pareciera haber mayor claridad en sus voceros que en algunos sectores de la vida nacional que por increíble ceguera, por oportunismo o peligrosa complicidad serán juzgados por la historia como merecen. Las caretas van desapareciendo, las dudas se despejan y la verdad se proyecta indetenible. Repito lo dicho varias veces. Lo electoral es un factor importante en una democracia, sin ser lo único y ni siquiera lo más importante. En dictadura es la vía menos indicada para ponerle punto final.
Ha sido doloroso y traumático el proceso copeyano. No es nuevo. Tuvo tiempo en gestación y desarrollo. En mi modesta opinión apelar al gobierno, utilizar a este Tribunal Supremo y al Consejo Nacional Electoral actual para desconocer a las autoridades legítimas del partido, designar una junta ad-hoc para sustituirlas y tomar el control de las finanzas y bienes materiales del partido y vender la gloriosa tarjeta verde de COPEI para engañar los pocos incautos que van quedando en un apoyo insólito a una fórmula distante a kilómetros existenciales de los principios y valores de la Democracia Cristiana. Doloroso pero ¿Gratuito? Ya veremos.
Lunes, 14 de mayo de 2018
@osalpaz

domingo, 6 de mayo de 2018

DEFINICIONES IRREVERSIBLES


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

DEFINICIONES IRREVERSIBLES
Estamos gobernados por una verdadera tiranía. Propios y extraños tenemos la convicción de que la democracia dejó de existir hace rato. No ha sido un hecho casual. Tampoco producto exclusivo de la incapacidad y corruptelas de quienes administran la dictadura. Son factores importantes, pero lo real es que somos víctimas de un proceso ideologizado de destrucción de lo existente con objetivos claros.
Si la inmensa mayoría de la nación comparte lo señalado se impone una lucha frontal para liquidar este régimen y revertir hacia lo positivo las negativas tendencias del presente. Tenemos la obligación de hacerlo más allá de cálculos basados en aspiraciones personales o de grupo. La guía fundamental está en los principios y valores que decimos compartir.
En la Venezuela de hoy están en permanente peligro la libertad y la vida misma. También el derecho a trabajar en paz y garantizar seguridad absoluta a cada familia independientemente de su condición económica o política. El mensaje es para todos. Si queremos conservar lo mucho o poco que nos va quedando, tenemos el deber de tomar conciencia de la necesidad de rebelarnos activamente para provocar el cambio necesario. Es hora de atender aquel llamado del Papa Juan Pablo II en su visita al país, invitando a despertar y a reaccionar. Fue hace más de treinta años. Hoy tiene más vigencia que entonces.
Cuando se pierden los anhelos se da paso franco a la muerte. Puede ser física, pero también previa a la tumba. De allí la importancia de darle sentido a los esfuerzos que hacemos y a todo cuanto tenemos aún que concretar.
Estas reflexiones un tanto desordenadas están presentes como  nunca antes en estos días llenos de confusiones, incertidumbres y graves contradicciones aún entre quienes dicen luchar contra la dictadura. Ahora está en pleno desarrollo una suerte de chantaje relativo al tema de la unidad. Hace algunos años dijimos que pretender en nombre de la unidad opositora la tolerancia de conductas reprochables y errores graves de conducción nos convertiría en cómplices de “un viaje hacia ninguna parte”. Como bien señala oportunamente Luis Betancourt, unidad no es complicidad. No puede serlo. Tenemos convicciones y trayectorias que debemos honrar. Es la mejor herencia, el más valioso patrimonio para nuestros hijos y nietos en los cuales vemos a los de Venezuela entera.

A unos cuantos opositores les pido reflexión. En vez de dirigir sus acciones en función del cambio y la dimisión de Maduro se han confundido con el instrumento electoral propio de las democracias. No de las dictaduras comunistoides. El esquema que guía sus actuales actitudes es muy precario. Puede servir o no servir. Pero tanto lo primero como lo segundo dependen del adversario o del azar.


Lunes, 7 de mayo de 2018
@osalpaz

domingo, 29 de abril de 2018

YA ESTAMOS EN MAYO


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

YA ESTAMOS EN MAYO
2018 avanza aceleradamente. Nos acercamos a la mitad de un año pleno de expectativas favorables que tenemos la obligación de concretar. Por supuesto que no me refiero a una fraudulenta elección presidencial convocada y por ejecutarse al margen del Derecho y de la más elemental decencia ética y política. Se trata de que esto que vivimos no puede continuar. El trabajo activo para lograr el cambio de régimen que Venezuela necesita y el mundo entero espera, se acerca al desenlace esperado.
Sin embargo hay factores preocupantes. Uno de ellos, muy importante, es la dispersión activa de buena parte de la dirigencia opositora. Partidos, grupos, asociaciones de diversa naturaleza, dentro y fuera del país parecieran coincidir en los planteamientos fundamentales. Las declaraciones y manifiestos son coincidentes en lo que realmente importa, pero pareciera muy difícil que lo hagan conjuntamente, que se retraten juntos, que se deje de lado toda ambición o aspiración personal y sectorial, para caminar enlazados por el mismo propósito de lograr la dimisión de Maduro y el cambio de régimen.
Excluyo de estas reflexiones aquellos convertidos en aliados conscientes o inconscientes de la dictadura. Tengo serias dudas en algunos  casos y la total convicción de que algunos sólo pagan parte de lo que están recibiendo o han recibido. Es la única explicación posible con relación a quienes no son nuevos. Tampoco inexpertos con relación a la política. Incluso algunos veteranos de tantas batallas que parecen cansados de luchar tomando el camino de arriar las sagradas banderas de la libertad y la vida en verdadera democracia. No es fácil entenderlo y muy difícil aceptarlo. Pero la vida es así.
En esta hora compleja, llena de dificultades que el ciudadano común sufre, de los múltiples problemas de la vida diaria sobre diagnosticados, no se me quita de la mente el recuerdo de los presos políticos de estos años. Incluyo en ellos tanto a los civiles como a las decenas de militares de distinto grado y variadas características. Todos ellos producto del creciente descontento que existe en todas las instancias de la vida nacional.
Pienso mucho en la desintegración familiar. Física más no espiritual. Millones de compatriotas en una diáspora desesperada buscando mejores condiciones de trabajo y de vida en el exterior. Todos con la ilusión del pronto reencuentro en mejores condiciones de vida y trabajo allá o aquí. De paso sin poder votar.
¿Porque no se habla de la corrupción, de Odebrecht, del narcotráfico, de los escándalos mundiales de principales y allegados personeros del gobierno que estremecen a diario la opinión pública internacional? Tampoco de los medios nacionales e internacionales vetados. Represión, terror, amenazas y acciones concretas no impedirán lo que tiene que suceder.
Lunes, 30 de abril de 2018
@osalpaz

domingo, 22 de abril de 2018

CLARIDAD Y TRANSPARENCIA


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

CLARIDAD Y TRANSPARENCIA
Más del 80% de los venezolanos desea la salida de Maduro y un cambio integral de régimen en el menor tiempo posible. Sin embargo, “los rusos también juegan” y la dictadura profundiza en el uso y el abuso de poder contra esa enorme disidencia. Pero todo tiene un límite y el tiempo se acaba. El cerco se cierra sobre ellos mismos. Pretenden mantenerse sobre la base del terror, de la represión y de las mentiras e infamias contra propios y extraños.
En la coyuntura actual es equivocado y perjudicial el debate entre votar o no votar. Es difícil concederle el beneficio de la buena fe, incluso de la duda, a quienes se prestan al juego electoral de un gobierno que tiene todas las cartas marcadas a su favor. La llamada abstención no ha sido ni es causa de derrotas para la oposición. Se da como consecuencia de errores graves de la dirigencia incapaz de señalar caminos claros y como activa protesta contra la dictadura que trata de mantener una equivocada conciencia electoralista manipulada a su antojo por el poder ejecutivo, el electoral, el judicial y el mal llamado poder “moral” el cual, por sus actuaciones, pareciera todo lo contrario.
Debemos profundizar en otros caminos posibles y aprovechar al máximo el apoyo de la comunidad internacional a la necesidad del cambio. Las recientes decisiones del Tribunal Supremo de Justicia legítimo y el acuerdo de la Asamblea Nacional autorizando el correspondiente juicio contra Nicolás Maduro por corrupción, unidas a las anteriores resoluciones condenando el abandono del cargo e incumplimiento de sus deberes constitucionales crean situaciones generadoras de diversos caminos a seguir para quienes no estamos cuidando espacios ni buscando cuotas de poder para convivir con el régimen.
“Sostener y defender, cumplir y hacer cumplir la Constitución y leyes de la República” es el juramento que hacen todos nuestros oficiales y, en general, el personal de las fuerzas armadas. También los civiles al juramentarse asumiendo funciones públicas. Recordarlo no es golpismo. Tampoco instigación a la violencia. Se trata de una obligación de la cual no pueden mantenerse alejados nuestros militares así los altos mandos se encuentren en situación demasiado comprometida con el núcleo central del gobierno. Tenemos la obligación de recordarlo y exigir el cumplimiento de ese juramento.
Para enfrentar el narcotráfico y la corrupción, el hambre y las enfermedades, la desnutrición infantil, el deterioro de la planta física sanitaria y educativa, la inseguridad de las personas y de los bienes, el despelote monetario responsable de la ruina de pobres y ricos honestos y, en fin, la vuelta a la vida en libertad y democracia, necesitamos con urgencia un nuevo gobierno. Con el actual sólo habrá más de lo mismo… pero peor cada día.
Lunes, 23 de abril de 2018
@osalpaz

domingo, 15 de abril de 2018

RUTA HACIA LA LIBERTAD


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

RUTA HACIA LA LIBERTAD
La reciente acción concertada entre Estados Unidos, Inglaterra y Francia para detener la temeraria fabricación de armas químicas mortales en Siria no sorprendió a nadie distinto a los responsables y algunos de sus aliados políticos. Se veía venir. No valieron argumentos ni oportunidades para resolver el tema “por las buenas”. Pues bien, la geopolítica del área cambia radicalmente y con ella, también la del resto del mundo. En esta oportunidad el protagonismo ha sido de tres países probadamente democráticos, respetuosos del Derecho interno e internacional, especialmente en materia de derechos humanos. Ojalá quienes se mueven en dirección contraria asimilen la lección, midan las consecuencias de cuanto hacen y entiendan que no hay dictaduras eternas. Todas tienen principio y fin.
Aquí en Venezuela hemos sido víctimas de un golpe de estado de ejecución progresiva durante casi veinte años. Con la muerte del ordenamiento jurídico también murió la posibilidad de lograr algún progreso material. Todo lo contrario. El retroceso ha sido espantoso. El país está destrozado, en ruinas y la nación sobrevive con una mezcla de indignación, rabia y un profundo anhelo de justicia para alcanzar la vida en libertad que tanto necesitamos.
Duele mucho la ausencia de centenares de miles, de millones de compatriotas buscando maneras de sobrevivir y desde afuera poder ayudar a quienes no han podido salir. Es poco lo que podemos agregar a los múltiples diagnósticos existentes sobre la realidad nacional. Es tiempo  de concentrarnos en el trabajo indispensable para ponerle fin a la tiranía y rescatar la vigencia de los valores deteriorados y perdidos. Mientras este régimen exista no será posible resolver ningún problema. En consecuencia hay que resolverlo cambiando de régimen, iniciando con la dimisión voluntaria o forzada de quien está formalmente a la cabeza de la tiranía.
Ese es el paso fundamental inmediato. Para lo que viene después los venezolanos estamos preparados. Hay ideas, planes y programas, gente bien formada y dispuesta para el trabajo en todas las áreas de la vida nacional. Tendremos, además, la colaboración activa de la comunidad internacional incluidas las múltiples opciones políticas y financieras existentes.
“Vacilar es perdernos” dijo Bolívar en su momento. Ahora podemos decir lo mismo. Hay y seguirán existiendo, muchas trampas en el camino y algunos seguirán cayendo en la tentación de hacerle el juego al régimen equivocando los tiempos o manteniéndose aferrados a un electoralismo inútil y sin sentido. Si Maduro fuera un verdadero patriota evitaría la dura confrontación final que se avecina presentando su dimisión y abriendo la posibilidad inmediata de una transición civilizada hacia la vida en democracia y libertad.
Un fraternal recuerdo para los centenares de presos políticos, civiles y militares. También para los llamados “presos comunes”, recluidos como bestias en este desastroso sistema penitenciario tan alejado de la justicia.
Lunes, 16 de abril de 2018
@osalpaz