domingo, 9 de septiembre de 2018

VENEZUELA Y EL MUNDO


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

VENEZUELA Y EL MUNDO
Para el momento de escribir estas líneas no conozco el resultado de la reunión especial del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre el caso de Venezuela. La convocatoria fue a petición del gobierno norteamericano sustentada por nuestro vecindario. Una clara demostración de la preocupación creciente que en el mundo existe con relación a la dictadura criolla, a los factores que la alimentan y a las consecuencias extraterritoriales de cuanto sucede.
En el continente y el mundo quienes antes creían que exagerábamos, hoy piensan que nos estamos quedando cortos para liberarnos de la tiranía. Nadie duda de la presencia protagónica de militares y civiles cubanos en la dirección del proceso. Tampoco de las características comprobadas de las actuaciones del narcotráfico y de los tan conocidos como denunciados tentáculos que operan en los más altos niveles del régimen. Además del problema internacional que generan, están los internos. El crecimiento del consumo de drogas ilegales y la multiplicación del microtráfico gracias a “colectivos” específicos, es decir, pandillas que luchan por territorio y clientelas cautivas que llevan hasta a feroces enfrentamientos entre ellos. El temor ante las represalias genera un silencio cómplice que está a la vista de propios y extraños.
A lo señalado podemos agregar el terrorismo de Estado y las vinculaciones con estructuras internacionales que operan en el mundo entero, pero con protección encubierta de importantes cuadros gubernamentales. Algo parecido a lo que sucedía y sucede, con la guerrilla y paramilitares colombianos con claros matices diferenciales.
Todo lo demás está sobre diagnosticado. Lo sufrimos a diario en salud, educación, seguridad de las personas y de los bienes, en lo laboral y social. A diario sentimos la restricción a la libertad de expresión y comunicación, las sanciones a medios y las amenazas selectivas a los pocos que aún conservan independencia y a sus anunciantes.
Pues  bien, nada de cuanto ocurre es por casualidad, ineficiencia o por la bruta ignorancia de los cabecillas. Esto puede ser relativamente cierto, pero la verdad es que se trata de un programa totalmente ideologizado. Podemos llamarlo comunista o socialista de los siglos XX o XXI, es lo mismo: el control de todo y de todos. Para ellos Venezuela debe ser el punto central que sustituye o complementa a la Cuba castrista que progresivamente desaparece. Una verdadera amenaza para los vecinos, para Estados Unidos, Europa y el mundo libre.
Es demasiado triste y penosa la migración millonaria de compatriotas. Pero no podemos resignarnos pasivamente. Hay que reactivar la mecha de la liberación nacional y unir esfuerzos internos y externos para devolver la dignidad y el orgullo de ser venezolanos a los que están afuera y a quienes estamos en este maltratado suelo.
Lunes, 10 de septiembre de 2018
@osalpaz

jueves, 6 de septiembre de 2018

EL DRAMA FINANCIERO


DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

EL DRAMA FINANCIERO
Es difícil escribir con frecuencia sin ser repetitivo. Tanto se escribe y se dice sobre la tragedia humana que estamos sufriendo que empezamos a notar una cierta tendencia a la resignación indignada. Hay la convicción de que esta dictadura carece de arrepentimiento, de dolor de corazón y tampoco tiene propósito de enmienda. En consecuencia, no puede ser absuelta, ni perdonados sus pecados mortales de acuerdo a nuestras convicciones religiosas. El país lo tiene claro. El mundo también.
Esa resignación que señalamos no es definitiva. La rabia crece más allá del temor que generan los anuncios descabellados y la represión física y judicial contra la resistencia. La gente trata de sobrevivir como puede, pero con la creciente esperanza de que se produzca un cambio radical que provoque confianza en las instituciones y la suficiente dosis de seguridad y confianza que permita vivir en paz y progreso.
El ciudadano común de Venezuela está convencido de que el régimen no resolverá ningún problema porque, en definitiva, se ha convertido en el problema mayor que debemos resolver. La idea no es de tolerancia con el mal, mucho menos convivir de manera oportunista con los protagonistas de la tragedia. Es la hora de apelar a nuestras mayores y mejores reservas humanas en todos los campos, dentro o fuera del país. Tenemos con qué y sabemos lo que hay que hacer para revertir hacia lo positivo las enormes tendencias negativas del presente. La recuperación será difícil, pero no imposible y el proceso puede ser, incluso, menor de lo que desprevenidamente pronostican algunos. Pero con el objetivo claro, las acciones tienen que dirigirse con urgencia hacia las metas específicas que están planteadas.
Más allá de los dramas existenciales conocidos que sufre la población, con los últimos anuncios hechos por la dictadura sobre sueldos y salarios, pensiones y compensaciones, devaluación aparatosa de un “bolívar que debe estarse revolcando en la tumba y deseando que le quiten el nombre a lo que queda de nuestra moneda y tratando de analizar el penoso espectáculo de pensionados y jubilados, de trabajadores en todas las áreas públicas y privadas, así como la creciente incertidumbre de todos pobres y ricos sobre cuanto sucede, he pensado mucho en los bancos e instituciones financieras del país. La dictadura pretende responsabilizarlos junto a productores, industriales y comerciantes como medio de justificar sus ideologizados disparates y sembrar odio y resentimiento contra quienes también son víctimas de la barbarie más escandalosa de la historia contemporánea.
La banca, el sector financiero en general, atraviesa su más dramático momento. Tiende a desaparecer al perder su autonomía por las intervenciones regulatorias y de control que parecieran dirigidas a hacerlo desaparecer. La dictadura piensa, directa o indirectamente, apoderarse de toda la banca privada como lo han hecho en casi todos los sectores del país nacional. Sufre tanto como sus clientes. Es hora. No hay más tiempo que perder.
Lunes, 3 de septiembre de 2018
@osalpaz

EMPRESARIOS, TRABAJADORES Y GOBIERNO


DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

EMPRESARIOS, TRABAJADORES Y GOBIERNO
Escribo estas líneas desde un Puente sobre el Lago muy deteriorado y tratando de superar una crisis producto de la incompetencia, desidia e irresponsabilidad gubernamental. Pero, a pesar de todo, continúa siendo símbolo mundial de la zulianidad. Tenemos el deber de estar pendientes, junto a los graves problemas ya permanentes que azotan a este bravo pueblo. Además de la basura, del deterioro de la planta física pública y privada, de lo educacional y sanitario, de la creciente inseguridad está la incertidumbre frente al presente que se convierte en futuro inmediato aceleradamente.
Nuestra inquietud para esta semana está centrada en el mundo del trabajo. Empresarios, empleados y obreros son víctimas de una calculada política ideologizada que el régimen ejecuta, además, con probada ineficacia y dosis de corrupción superiores a todo cuanto hemos visto en América Latina. El éxodo de millones de compatriotas es consecuencia directa de este malsano propósito oficialista. Arruinar a todo el mundo y que todos pasemos a depender del estado-gobierno. Ricos y pobres, viejos y jóvenes, mujeres y hombres bajo la bota de una siniestra dictadura comunistoide. Lo que sucede no es casual. Tampoco producto de errores corregibles por parte de quienes no tienen voluntad de rectificación. Se trata de alcanzar el objetivo con más de lo mismo, pero peor. Frente a esta realidad ratificamos nuestro llamado a la resistencia activa a todos los sectores comprometidos con la democracia hasta convertirla en una verdadera insurgencia hasta lograr el cambio que Venezuela necesita y el mundo entero está esperando.
En esta oportunidad el llamado es a empresarios y trabajadores y a todos cuantos dependen del esfuerzo de ambos sectores. No deben rendirse, ni resignarse, ni entregarse acomodaticiamente aunque deben estar preparados para sobrevivir. La defensa activa de la iniciativa privada, de las libertades económica y de trabajo son derechos fundamentales que debemos reivindicar decididamente. Este país se levantará de sus ruinas cuando los productores de la ciudad y del campo, los industriales de todas las áreas y, por supuesto, el comercio se desenvuelvan a plenitud e incluso puedan orientar sus actividades para cubrir las necesidades de la población y también hacia las exportaciones generadoras de divisas suficientes. La libertad económica es premisa básica para suplir la ignorancia y las desviaciones. Además, mercado y estado no son contradictorios. Se complementan necesitando una legislación sabia y estable de obligatorio cumplimiento para ambos, especialmente para el estado que la dicta y debe ser el primero en someterse a esas normas.
Tengo fe en los hombres de negocios, en la iniciativa empresarial y de sus trabajadores. Deben agotar esfuerzos de unidad en esta lucha existencial que están librando y así alcanzar el objetivo tripartito de un mismo rumbo y objetivos compartidos entre trabajadores, empresarios y gobierno.
Lunes, 27 de agosto de 2018
@osalpaz

domingo, 12 de agosto de 2018

VENEZUELA EN CAÍDA LIBRE


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

VENEZUELA EN CAÍDALIBRE
La nación merece un mejor destino. Cierto que está en caída libre, pero no como producto de la naturaleza, ni de fenómenos naturales. Ha sido empujada tiránicamente en nombre de una ideología “socialista del siglo XXI”, pero ejecutada por desconocedores de la realidad quienes, además, han cumplido con si tarea con dosis demasiado elevadas de incompetencia y corrupción descarada.
Por supuesto que el país está “de a toque”, como se acostumbra advertir ante las reacciones frente al desastre. El disimulo y la mentira de la política oficial originaria, ya no sirve. La inmensa mayoría de la gente no les cree ni el Padre Nuestro rezado de rodillas. Los centenares de miles de compatriotas que por múltiples razones puntuales protestan por la situación y exigen sus derechos, ocupan la atención del mundo y obtienen la solidaridad del ciudadano común.
Pero los gobernantes, incompetentes y corrompidos, no son estúpidos. Saben que tanto el país como el mundo se les han hecho muy chiquito. Están descubiertos. Entienden que de continuar como hasta ahora, el proceso puede revertirse hacia lo positivo en relativo corto plazo. Ya se notan demasiadas contradicciones y enfrentamientos activos entre ellos, aunque se apela a todos los recursos para disimularlo y proyectar una débil imagen de unidad. Lo cierto es que Maduro y la cúpula de eso que llaman el alto gobierno ya no tienen tiempo para “perder desprestigio”, como diría el recordado Gonzalo Barrios.
No tengo suficiente información confiable sobre lo sucedido el pasado sábado 4 de agosto. No puedo, ni debo, especular. Sean cuales fuera las causas reales y los verdaderos protagonistas materiales e intelectuales, se trató de una acción mal planeada y peor ejecutada, sean quienes hayan sido. Pero con la situación sobre la mesa y las pocas noticias creíbles, me atrevo a afirmar que el gobierno colombiano del expresidente Santos, ni la dirigencia política de ese país, tuvieron que ver. Mucho menos son creíbles o aceptables las feroces acusaciones contra Julio Borges y el diputado inconstitucionalmente secuestrado Juan Requesens, ambos líderes fundamentales de Primero Justicia. El video presentado es penoso además, es prueba irrefutable de la múltiples violaciones constitucionales y legales para detenerlo y obtener mediante amenazas y torturas, declaraciones convenientes.
El ruso Ryszard Kapuscinski dijo en alguna oportunidad que el soporte fundamental de la estabilidad del imperio soviético estaba en “…el terror y en su inseparable y tembloroso hijo, el miedo” Así fue mientras duró.
A todos los problemas sobre diagnosticados que sufren los venezolanos, se agrega ahora la terrible incertidumbre existente con lo del nuevo cono monetario, la muerte definitiva del bolívar originario, del fuerte y del soberano. El calumniado dólar está en el ambiente. Atención. “El cielo encapotado anuncia tempestad…”
Lunes, 13 de agosto de 2018
@osalpaz

domingo, 5 de agosto de 2018

SE ENCARAMÓ LA GATA EN LA BATEA


 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

SE ENCARAMÓ LA GATA EN LA BATEA
Escribir en domingo tiene aspectos positivos y negativos. Hay demasiadas cosas que comentar. Quizás la más importante hasta, el sábado, era el censo automotor que pretende imponer el gobierno para racionar de manera absurda la venta de gasolina. De nuevo la exigencia del llamado “carnet de la patria” para identificar y controlar a quienes se prestan para ello con el anuncio de combustible subsidiado para quienes lo tengan y el pago a precios internacionales para quienes se nieguen a ello. Increíble, pero cierto. Amigos del resto del mundo dicen que exageramos cuando les contamos lo que está sucediendo en esta Venezuela insólita, pero cuando se acercan a este país y pasan unos días entre la gente, se van convencidos de que nos quedamos cortos en nuestras consideraciones. Lamentablemente para el día de hoy a esta hora, nuestra patria está siendo destruida progresivamente. Da lástima y es penoso oír y leer los comentarios que corren por todo el planeta.
Pero el sábado en la tarde se celebraba un aniversario más de la Guardia Nacional de Venezuela. Como cosa rara el acto no era en Los Próceres, ni en el patio de las Academias militares como suele suceder, sino en la Avenida Bolívar, importante arteria vial de la capital. La verdad es que a estas alturas no sabemos con precisión lo que allí pasó. Se habla de unas explosiones, una o dos, provocadas por material explosivo transportado en drones y, en definitiva, la versión oficialista califica los hechos de un atentado contra el señor Maduro. Es decir un magnicidio frustrado. Algunas caras parecían de asombro. Otras de temor. Las formaciones militares se rompieron y los efectivos corrieron en distintas direcciones. La sobre protección a Maduro, un poco tardía y para el momento innecesaria.
La verdad es que, en definitiva, todavía no sabemos qué ocurrió ni cómo. Tampoco sabemos de los verdaderos protagonistas, es decir, de los autores materiales e intelectuales del supuesto atentado. Tanto Chávez como Maduro han anunciado tantas amenazas que es difícil creer de entrada la versión gubernamental. También cuesta mucho darle plena validez a la información sobre un grupo opositor asumiendo la responsabilidad de los hechos pero sin identificarse. Es claro que algo grave sucedió, pero sin información creíble corremos el peligro de ser víctimas de manipulaciones inaceptables. La nación tiene derecho a conocer la verdad verdadera, con perdón del uso acomodaticio del lenguaje.
“Se encaramó la gata en la batea” decían nuestras abuelas cuando sucedían cosas insólitas. Especialmente cuando eran de distinta naturaleza pero en extraña coincidencia. Por ahora nos mantenemos en expectativa vigilante. Pronto las cosas estarán más claras y habrá oportunidad para pronunciamientos definitivos. Pero, a Maduro y su combo los necesitamos vivos ante la justicia nacional e internacional.
Lunes, 6 de agosto de 2018
@osalpaz