lunes, 21 de diciembre de 2015

RECONSTRUCCIÓN DEMOCRÁTICA-EXPRESO, Lima



Los venezolanos nos preparamos para unas navidades llenas de fe, esperanza y optimismo con relación al futuro. No se trata de una actitud ingenua, superficial o bobalicona. Sabemos las enormes dificultades que ya se asoman para el año próximo. 2016 será un año definitivo para la reconstrucción democrática del país.
Desde el mismo 5 de enero, fecha de instalación de la nueva Asamblea Nacional, estaremos envueltos en una confrontación que pudiera ser definitiva. Se trata de restablecer la alterada legitimidad democrática de todas las ramas del poder público venciendo la resistencia de un régimen que resolvió asumir la dictadura en nombre de una revolución comunistoide a la cubana que el pueblo acaba de rechazar de manera contundente e irreversible.
En mis manos un reciente trabajo del constitucionalista y especialista en derecho administrativo, Dr. Allan R. Brewer-Carias, donde profundiza sobre el tema. “Sobre porqué la nueva Asamblea Nacional debe proceder a revocar los írritos actos de nombramiento de los titulares del Poder Ciudadano (Fiscal General, Contralor General, Defensor del Pueblo), del Poder Judicial (Magistrados del Tribunal Supremo y del Poder Electoral (rectores del Consejo Nacional Electoral), y proceder a elegir como Cuerpo Electoral de segundo grado, a los titulares de dichos órganos de acuerdo con la Constitución”. Así inicia Brewer-Carías el análisis sobre la materia. En mi opinión debería servir de guía a los nuevos legisladores para cumplir a cabalidad con la tarea que la nación les ha encomendado.
Se trata de una tarea gigantesca, de proporciones mayúsculas que podría cumplirse con la concertación de todos los sectores de la vida nacional. Civiles y militares, junto a los protagonistas de la economía, la vida social y políticos de todas las tendencias, incluidos quien es dentro del oficialismo estén dispuestos a incorporarse a las labores de reconstrucción institucional de la República.
Por supuesto que habrá resistencia rabiosa y, ojalá y no, hasta violenta por parte del alto gobierno que controla el régimen. Pero los sectores democráticos se han venido preparando para enfrentar y derrotar cualquier disparate en la dirección señalada.
Latinoamérica entera siguió muy de cerca las elecciones parlamentarias de Venezuela. Recomiendo que sigan atentos a los acontecimientos por venir. Pueden asimilarse lecciones útiles para todos en cuanto a la prevención, neutralización y superación de los peligros que rondan  en algunos de nuestros países.
2015 ha sido un año muy malo para los venezolanos, pero llega a su final con un fuerte aire de esperanza con relación a un futuro que ya empezó.
oalvarezpaz@gmail.com

FELICIDADES Y ALERTA MÁXIMA - DESDE EL PUENTE



Pasamos exitosamente el punto de no retorno. No habrá vuelta atrás. La liberación de Venezuela es indetenible. Nada ni nadie podrán paralizarlo o revertirlo. Lo bueno es que la sonrisa aparece nuevamente en el rostro de la nación. Cierto que la cercanía de la Navidad tiene mucho que ver, pero también la satisfacción de una victoria electoral sin precedentes en las últimas décadas.
La alegría es enorme, a pesar de que muchas de nuestras familias están dispersas por el mundo, abriendo oportunidades y caminos de realización para sus descendientes. Sin embargo, todas sueñan en el progresivo rencuentro y en la reunificación anhelada, aunque sea parcialmente. Las imágenes sacras de María, José y el Niño Jesús adornan los pesebres llenos de esperanza hacia el futuro. Son el símbolo de la unidad familiar tan necesaria pero  exageradamente despreciada por el régimen.
Como ha sido dicho, no todo lo que brilla es oro. Hay fogonazos de artillería pesada y disparos de menor calibre por quienes desde el gobierno se convirtieron en desadaptados, no aptos para el desempeño de la democracia, ni para vivir en libertad respetando la dignidad de la persona humana y las erosionadas instituciones republicanas. El peligro es grave. La desesperación y el odio concentrado de las cabezas del régimen pueden llevar a la etapa final de esta lucha liberadora que venimos librando exitosamente. Me refiero a una eventual confrontación definitiva al margen de las opciones electorales existentes. El nivel de violencia siempre lo pone y lo pondrá el alto mando de la “revolución”. Para el día de hoy deben tener claro que el temor, el miedo que sembraron, ha sido desbordado por la rabia, por la indignación  de la gente, que no está dispuesta a seguirse calando este desastre de ineficacia y corrupción. La coartada retórica de “socialismo del siglo XXI” perdió toda vigencia. Fracasó y con ella la mitificación de Hugo Chávez, de la revolución cubana, en momentos en que se desmoronan igualmente tanto las FARC como los Elenos y el terrorismo internacional es definitivamente combatida a sangre y fuego en el mundo entero.
La nueva Asamblea debe fiscalizar, controlar y legislar. Estas sagradas funciones orientadas a la reconstrucción nacional. La Constitución señala todos los caminos posibles para alcanzar la meta. No gobernará. No es su función la cual seguirá siempre en manos del Ejecutivo, pero tendrá que hacerlo dentro del marco legal y político señalado por una Asamblea que hasta podría asumir la condición de Constituyente para el cumplimiento de la tarea.
En los días finales del año alerta máxima, en la calle y en los cuarteles.
@osalpaz
Lunes, 21 de diciembre de 2015

lunes, 14 de diciembre de 2015

LA LUCHA SE PROFUNDIZA - EXPRESO, Lima



La jornada electoral venezolana del pasado 6 de diciembre tiene proyecciones históricas. No exagero. Después de diecisiete años de un proceso comunistoide a la cubana, de sufrir un golpe de estado de ejecución progresiva y de asumir la dictadura para aferrarse al poder y mantener bajo control absoluto todas las ramas del estado, la nación estableció un nuevo record de participación en elecciones parlamentarias. Más del 75% de los electores votó con la sorpresa para el régimen de que cerca del 60% lo hizo por los candidatos de la unidad democrática. Las cabezas de los poderes públicos siguen aturdidas, sin entender la magnitud del mensaje, el voto castigo recibido y el anhelo de un cambio radical ya inaplazable.
La victoria opositora se alcanzó pacíficamente. Sin estridencia ni violencia. Gracias a un trabajo silencioso de los candidatos a diputados en todos los municipios y circuitos del país. Fueron capaces de montar una maquinaria nacional de control electoral que neutralizó totalmente, tanto a la represión y violencia oficial como a los peligrosos disparates de la dirección política de un gobierno que no supo leer el pensamiento del ciudadano común.
En la nueva Asamblea Nacional habrá una mayoría calificada de las dos terceras partes de la oposición democrática. Suficiente para reestablecer aspectos fundamentales contenidos en la Constitución Nacional. Entre otros las facultades de fiscalización y control sobre las demás ramas del poder público y la función legislativa prácticamente delegada en el presidente de la república por sucesivas leyes habilitantes, a mi juicio abiertamente inconstitucionales.
Aún estamos saboreando las mieles del gran triunfo obtenido. Pero, esa no es la meta. Se trata de un paso largo, muy importante, pero no suficiente para responder a las enormes expectativas de la población. Buena parte del reto será lograr un cambio radical en la orientación de la economía y las finanzas, con relación a la seguridad de las personas y de los bienes, a la garantía de la libertad de trabajo y de empresa y a la tutela de los derechos fundamentales violados a centenares de compatriotas presos, exilados o perseguidos injustamente. El drama es lograr las metas con un gobierno que hasta ahora no asoma propósito de enmienda ni voluntad de rectificación.
Ya veremos, pero lo cierto es que Venezuela está hoy mucho mejor que hace una semana.
@osalpaz
Viernes, 11 de diciembre de 2015

PRUDECIA, FIRMEZA Y UNIDAD - DESDE EL PUENTE



Estas tres palabras pudieran resumir lo que la nación espera del nuevo parlamento. Son sabias, apropiadas para el momento actual y para cualquier circunstancia por la que individualmente debamos atravesar.
Prudencia que no se confunda nunca con debilidad. Impone la meditación serena, el análisis profundo de cada situación y hasta la evaluación de la conducta ante los enormes problemas que el país confronta. Firmeza que no desemboque en atropello contra personas, ni instituciones públicas o privadas, pero que signifique coraje para luchar por nuestras convicciones y responder debidamente ante las agresiones de los adversarios. Finalmente, unidad. Puede y debe ser dinámica y diferenciada, pues resulta imposible hacer igual lo que por naturaleza es diferente. En el campo democrático hay de todo y para todos los gustos, pero lo importante es la unificación de los objetivos fundamentales para poder diseñar estrategias que puedan seguir cada grupo o liderazgo a su manera.
Por supuesto, para que el esquema funcione es indispensable una alta cuota de honradez, de honestidad integral tanto en los propósitos como en las acciones de la vida diaria. Todo lo contrario de cuanto hemos tenido en estos diecisiete años de “socialismo del siglo XXI”. En la política venezolana debemos enterrar el disimulo y la mentira. Caretas abajo y que las responsabilidades puedan ser claramente establecidas en toda circunstancia.
Estas recomendaciones elementales están inspiradas en los consejos recibidos a lo largo de muchos años, de Lorenzo Fernández, hombre ejemplar de cuyos servicios superiores se perdió Venezuela. En este tiempo sus enseñanzas y su ejemplo los tengo muy presentes.
Ahora viene lo duro, lo difícil, lo inaplazable. Construir la Venezuela del futuro que empieza. Desmontar el nefasto presidencialismo, exacerbado y despótico de los últimos quinquenios. Liquidar de una vez y para siempre la exagerada dosis de centralismo y hacer realidad el ideal de una República Federal y descentralizada, integrada por Estados y Municipios autónomos. La municipalización de la vida pública es indispensable para la verdadera participación ciudadana. Acabar con el partidismo agudo y entender que en el pluralismo y la alternancia está la clave contra el sectarismo y la exclusión. Cada una de estas metas necesita ideas, planes y proyectos. Existen. La gente para ejecutarlos también existe.
La tarea es enorme pero posible en todos los campos, incluida la seguridad, la producción, la economía y la vigencia de los derechos fundamentales de la persona natural o jurídica. El régimen tiene que entenderlo. O cambia o lo cambiamos.
@osalpaz
Lunes, 14 de diciembre de 2015

martes, 8 de diciembre de 2015

COMENZÓ EL FUTURO



El pasado domingo 6 de diciembre pasará a la historia como el día en que Venezuela dio el paso más largo, en casi dos décadas, para restaurar la vida en democracia y libertad. Sin estridencias desde el sábado se sentía el ánimo contenido por la población concretado al día siguiente en una jornada electoral sin precedentes. Fueron superadas las expectativas más optimistas y enterradas definitivamente las pesimistas que nunca faltan.
Lo cierto es que la esperanza esta redoblada. La alegría es contagiosa. La nación entera recupera el optimismo con relación al porvenir mediato e inmediato. El trabajo que se avecina es enorme, pero hay con qué cumplir con las tareas con tanta y mayor fortaleza que la que se acaba de demostrar.
El triunfo aunque arrollador, no fue fácil. Hemos sido víctimas de un fraude general, un golpe de estado de ejecución progresiva, que debería haber desembocado en otro “triunfo” del oficialismo. Pero el desgate natural, más elevadísimas cuotas de ineficacia y corrupción reflejadas en escándalos inocultables, dejó al régimen desnudo ante un país harto, fatigado y dispuesto a poner las cosas en su sitio. La tarea empezó a concretarse con la elección de la nueva Asamblea Nacional. Aunque sin una guerra declarada no ha existido hasta ahora la tranquilidad necesaria para que el ciudadano común pueda vivir normalmente. Ha sido dicho que cada tiempo crea sus monstruos, pero también los instrumentos apropiados para derrotarlos. Esta gran derrota recibida y reconocida por el oficialismo, nos alegra y también nos preocupa en grado superlativo. Normalmente los vencedores también tienen muchas incertidumbres
Eso que llaman el alto gobierno cívico-militar, con la dupla Maduro-Cabello a la cabeza, tienen que comprender la inutilidad de sus pretensiones. No han sabido o no han querido verlo. Todos los días añadieron ofensas y desplantes contra quienes no han sido sus incondicionales sirvientes. Por ese camino agotaron la paciencia de la nación, incluidos quienes sin haber sido sus cómplices tampoco eran sus enemigos. Al igual que Chávez, también se enfermaron de tiranía. El abuso de poder no ha tenido límites. Lamentablemente hoy la dupla mencionada parece naufragar sedientos, delirando para justificarse hasta con su propia gente. No superarán esta crisis porque están enloquecidos. Han llegado a creerse el disfraz de cada día. No saben si son ellos o sus ropajes.
La tarea de la nueva Asamblea es enorme. El país está a la orden para cumplir con lo que a cada sector le corresponda.
@salpas
Lunes, 7 de diciembre de 2015