lunes, 4 de septiembre de 2017

EL TIEMPO SE AGOTA



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

EL TIEMPO SE AGOTA

Ninguno de los problemas de Venezuela será solucionado mientras el régimen que la gobierna exista. Todo lo contrario. La experiencia de los últimos quinquenios demuestra que se harán peores. Me refiero a todos ellos. No sólo a los directamente vinculados con la política, también a los Derechos Humanos, lo internacional, la salud, la educación, la seguridad de las personas y de los bienes y a lo que en ocasiones perecieran olvidar muchos, la defensa de la Soberanía Nacional y la integridad territorial. El drama es terrible sin solución en las condiciones actuales.
Pero sí hay solución. La primera y más importante es el cambio de régimen. Hay diversas vías e instrumentos para lograrlo. Casi todos adecuados para lograrlo en democracia y libertad, pero inútiles para enfrentar y derrotar a una dictadura tiránica que en nombre de la revolución desconoce la Constitución de su autoría y destroza el ordenamiento jurídico existente, en buena parte también de su autoría.
Algunos no quieren entender que un régimen forajido no puede someterse a la camisa de fuerza de una Constitución. Tampoco a normas estables que limiten su actuación impidiendo el uso indebido del poder y el abuso descarado para enriquecerse los protagonistas y retener el poder. Para ellos primero van los hechos y después el Derecho adecuado a los intereses de cada circunstancia.
Tampoco parecieran tener claro el propósito de la mal llamada constituyente como “súper poder” institucional. Todo ha sido pensado con meridiana claridad. No se puede menospreciar a las cabezas pensantes del régimen aunque nos burlemos de la vergüenza generada por las incompetencias y corruptelas de la mayoría de ejecutores. Basta con escuchar, si es que hay paciencia, las declaraciones y discursos de los voceros más calificados del régimen. Pero el tiempo pasa y la simple retórica oposicionista no basta, ni bastará, para lograr el cambio necesario.
Por supuesto que hace falta tener clara una estrategia que incluya un gobierno de transición para sustituir al actual y volver a la democracia. Sin embargo, a quienes repiten tanto esto frente a cualquier otra alternativa, les pregunto. ¿Creen que se logrará por las buenas? No me los imagino pensando que las gestiones de Rodríguez Zapatero y compañía incluyen la renuncia de Maduro y el alto gobierno cívico-militar a corto o muy mediano plazo, con garantías de impunidad y vida segura en cualquier parte a la que se tengan que retirar. Es más, no sé si esto está en los planes de algunos dirigentes supuestamente opositores que empiezan a santificar al español.
La calle sigue siendo indispensable. La memoria de los más de cien asesinatos de las últimas protestas, los trescientos mil sumados de estos años, los presos, exilados, acosados y perseguidos y la presencia activa del narcotráfico, macro y micro, nos obligan a hacer lo correcto junto a la comunidad internacional y la Iglesia.
Lunes, 4 de septiembre de 2017
@osalpaz






























lunes, 28 de agosto de 2017

LAS LUCHAS INEVITABLES



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

LAS LUCHAS INEVITABLES

Siempre he sido una persona temerosa y hasta respetuosa de las luchas inevitables. En ocasiones se trata de luchas conmigo mismo hasta determinar la verdadera naturaleza de las mismas y valorarlas acertadamente. En otras están referidas al medio que nos rodea y hasta a realidades extrañas pero presentes. Como decía Gandhi, me ha inquietado siempre saber hasta dónde puedo dominar las pasiones. Lo que he aprendido de esto y mucho más, es que no debemos lamentar lo inevitable.
Frente a los males que someten a Venezuela tenemos que actuar con mayor determinación y fortaleza. Imposible encogernos de hombros y esperar a que otros hagan lo que corresponde hacer a cada uno de nosotros. Del régimen gobernante no hay que temer tanto sus fallas y vicios, muy bien conocidos, sino sus “virtudes” en la labor que realizan para perpetuarse en el poder político y, aunque menguado, poder económico de la república. Lo cierto es que el cáncer que ya ha destruido órganos vitales, debe ser extirpado de manera resuelta y definitiva. El régimen gobernante ha enterrado todo sentimiento de decencia. El disimulo, la mentira, la corrupción y la violencia física e institucional son los inmorales soportes que lo mantienen.
El anhelado cambio dependerá en gran parte de la firmeza. Las acciones políticas que desarrollemos serán exitosas si nos mantenemos fieles a nosotros mismos en todas las circunstancias. Para ello es indispensable una línea recta que comunique el objetivo con nuestros actos. Está probado que cuando la resistencia u oposición, como prefiramos llamarla, se hace simple rutina, los ánimos se apagan y la necesaria desobediencia civil pareciera imposible.
Tenemos muchas tareas que cumplir. En el camino debemos de afrontar de manera permanente un grave problema cultural. En cada persona hay que despertar y consolidar el espíritu de superación y de responsabilidad indispensables para adquirir más dignidad, para querer vivir mejor sin que nadie pueda someterlo. El pueblo tiene que aprender a confiar en su propia fuerza, más que en quienes circunstancialmente pretenden dirigirlo.
Por otra parte, muchos políticos parecen atrapados en esquemas de lucha propios de regímenes verdaderamente democráticos y plurales. Tienen que sacudirse, antes de que sea demasiado tarde, de las maniobras sagaces y la avidez de poder. Así es fácil sufrir crisis de desencanto, consecuencia de la lucha imperceptible entre la cautela y la pasión.
Hasta ahora nuestro pueblo ha testimoniado voluntad y decisión para lograr el cambio. Ha estado acompañado por líderes que se han puesto a la cabeza de la lucha asumiendo riesgos y peligros. Debemos apartar aquellos acobardados ante el abuso de poder que se sienten incapaces de enfrentarlo y derrotarlo, a conciencia de que estamos frente a una dictadura tiránica que no saldrá “por la buenas”. Ha deteriorado nuestra cultura y alterado la historia. Merece ser abolida sin trámites.
Lunes, 28 de agosto de 2017
@osalpaz

lunes, 21 de agosto de 2017

LA NATURALEZA DEL CAMBIO



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

LA NATURALEZA DEL CAMBIO
Dentro y fuera de Venezuela existen varias convicciones irreversibles. La primera es muy importante. La democracia ha sido liquidada y sustituida por una dictadura tiránica de marcada tendencia castro-comunista aunque con rasgos propios del siglo XXI y de la realidad interna. Otra es consecuencia de la anterior, se acabó el Derecho como instrumento regulador de las relaciones de los ciudadanos entre sí y de éstos con el estado-gobierno. Cuando esto sucede los pueblos quedan en manos de los caprichos, las desviaciones políticas e ideológicas, de la ineficiencia y de la corrupción de quienes detentan el poder político. Las pruebas están a la vista y el país sobre diagnosticado con relación a los males que padece.
Pudiéramos continuar enumerando cosas sabidas, pero siento que es innecesario. Sin embargo diré que mientras el régimen actual exista no hay ninguna posibilidad de que pueda superarse la actual crisis política, económica y social que la nación padece. Todo está mal y camina para peor. La naturaleza del problema no es electoral. Tampoco la solución. Lo electoral es instrumento indispensable en una verdadera democracia. No en una dictadura tiránica. Lo que se impone es profundizar la presión interna y externa hasta lograr la caída del régimen, bien porque entiendan la inutilidad de sus esfuerzos de permanencia y se retiren, bien por la acción combinada de civiles y militares comprometidos con el objetivo, bien como indeseable consecuencia de un enfrentamiento armado con características de guerra civil que solo podrá evitarla la salida del régimen o la rendición insólita de los sectores democráticos. Esto último no sucederá.
A estas alturas del juego no creo en diálogos ni en mediaciones fabricadas como tácticas desviacionistas. Esto fracasó definitivamente. Solamente veo posibilidad de hablar para establecer las condiciones de retirada del régimen, empezando por la cabeza del mismo. Todo lo demás queda en manos de los sectores democráticos que deben demostrar, desde ya, suficiente madurez y cordura para definir el sistema que se dará el país para enfrentar los agudos problemas del día a día, estabilizar la república y redefinir la vida en democracia sobre la base de un sabio ordenamiento jurídico y político basado en la libertad y la seguridad de las personas y de los bienes.
En estos años todos hemos cometido errores y también aciertos y logros. Estamos llegando al final. En esta hora se exige absoluto desprendimiento personal y de grupo. Respeto dentro del pluralismo que la misma democracia exige. Hay que evitar y rechazar los ataques absurdos y desmesurados contra dirigentes y grupos que también trabajan por el cambio. Lo inaceptable es la traición, la cobardía o las maromas oportunistas de algunos. También están a la vista. La nación está preparada para lo que pueda venir. ¡Tiene con qué y con quienes!
Lunes, 21 de agosto de 2017
@osalpaz


lunes, 14 de agosto de 2017

CLARIFICAR EL OBJETIVO



  DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

CLARIFICAR EL OBJETIVO
Para que la unidad funcione es indispensable tener claridad con relación al objetivo. Se necesita que sea el mismo para todos aunque la naturaleza de las organizaciones y personalidades a favor de la democracia, sea distinta. Con el objetivo compartido honestamente se puede avanzar a pesar de que la unidad sea diferenciada, pero dinámica. Las distintas estrategias no se sabotearan entre ellas, al contrario, pueden servir para la apertura de diversos caminos que simultáneamente conduzcan hacia el mismo fin.
Tengo algunas dudas relativas a la posibilidad real de lograr lo que acabamos de señalar. Ratifico la profunda convicción que me anima en esta lucha. El objetivo fundamental tiene que ser el cambio de régimen en el menor tiempo posible, procurando evitar daños innecesarios para la población. Ese cambio debe iniciarse con la salida de Nicolás Maduro como requisito para la reconstrucción nacional y la vida en libertad en el marco de una Constitución y un ordenamiento jurídico sabio y estable, compartido por todos, especialmente por quienes ejerzan el liderazgo del estado-gobierno en la nueva etapa. Las dudas surgen al escuchar planteamientos que se agotan en un electoralismo sin mucho sentido en la hora actual. El objetivo se antepone al dañino debate sobre participar o no en las elecciones de gobernadores. También al mensaje sobre la necesidad de “conservar espacios” que, dicho sea de paso, no tenemos, abandonando la batalla por mantener la plena vigencia de la Asamblea Nacional cada vez más disminuida y en vías de extinción gracias a la acción decidida del régimen.
La Asamblea Nacional es hija legítima de la voluntad popular en ejercicio de la soberanía. Ninguna otra rama del poder público, especialmente el ejecutivo, el poder judicial o el consejo nacional electoral -todos en minúscula- tienen legalidad de origen ni legitimidad de ejercicio. Mucho menos el fraudulento espectáculo de la llamada constituyente que, entre otros disparates contrarios al interés nacional, tiene a la misma persona como defensor del pueblo y fiscal general. Ahora resolvieron adelantar la elección de gobernadores para octubre en ambiente contradictorio y confuso, pero calculadamente administrado con efectos devastadores en el ánimo de los mayoritarios sectores democráticos.
De continuar las cosas como van la oposición estaría menospreciando el sólido apoyo internacional logrado. Un balde de agua fría sobre Almagro en la OEA, unos 20 países del vecindario y la Unión Europea. También se verán afectados los cerca de 30 exjefes de estado y de gobierno que demuestran solidaridad con la lucha democrática.
Incluso a riesgo de continuar como ha sido buena parte de mi trayectoria política, en relativa soledad, me mantendré fiel a mis convicciones y principios. Mucho de ello está en juego. No sé si será útil o inútil, pero cuando hay tranquilidad de conciencia y serenidad de espíritu, se combate mejor.
Lunes, 14 de agosto de 2017
@osalpaz

lunes, 7 de agosto de 2017

LIBERTAD, ELECCIONES Y HONRADEZ



 DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz

 LIBERTAD, ELECCIONES Y HONRADEZ
El mundo no se recupera de la lamentable impresión generada por el fraude del pasado 30 de julio. Países, organizaciones y variopinto liderazgo de todas partes han expresado rechazo a la constituyente comunal, nuevo instrumento para la violencia institucional y, en su nombre, para la violencia física. No vale la pena repetir que este régimen asesinó al Derecho como instrumento para regular la vida en sociedad, las relaciones entre los ciudadanos y de éstos con el estado-gobierno. Liquidada la Constitución Nacional y en proceso de ser arbitrariamente sustituida, se profundiza el ambiente de vida sin ley ni orden. La nación está en manos de los caprichos, desviaciones ideológicas y políticas, corruptelas e ineficiencia de un régimen invadido por los tentáculos detectados en el planeta, del narcotráfico y del terrorismo.
¿Qué hacer? Pues resistir y rebelarnos contra todo cuanto contraríe los principios y valores fundamentales de la Democracia hasta lograr el cambio integral a que aspiramos. Ese es el objetivo primordial. Hacia allá deben estar encaminados todos los esfuerzos e iniciativas individuales y colectivas. En consecuencia, repudiamos todo cuanto desvíe la lucha del objetivo señalado. Mucho más cuando en ocasiones se trata de conductas alentadas por ambiciones personales o de grupo,  vanidades y egos más peligrosos que el enemigo mismo por su capacidad para la simulación, para el disimulo y para el oportunismo disfrazado de política.
Debemos recordar que la verdadera naturaleza del problema venezolano no es electoral. Las elecciones son instrumentos importantes en una democracia, pero no en plena dictadura. Incluso en democracia lo electoral es importante, pero no es lo único y ni siquiera lo más importante. A los efectos de la lucha en los términos señalados, es básica la unidad en cuanto al objetivo. Puede ser dinámica y hasta diferenciada, pero si el objetivo es común podrá alcanzarse con menos dificultades que las actuales.
Por estas y otras razones, rechazo la convocatoria a la elección de gobernadores y consejos legislativos estadales. Dictadura sin careta, acciones concretas de exterminio de los poderes públicos que, apegados a la Constitución, rechazan las acciones del régimen y a una hipocresía sin límites con relación a sus propósitos de control total del país. Basta de engaños y de mentiras.
Exigimos que la Asamblea Nacional de cumplimiento al mandato recibido directamente del pueblo el pasado 16 de julio. Ese mandato camina en la dirección que la nación le encomendó al elegirla y de sus promesas iniciales. Es tiempo de cumplir, a todo riesgo, con el deber derivado de la representación que detentan sus miembros.
El valor de la Libertad como principio básico debe ser el centro de la acción política y social en medio de este caos inducido. Libertad personal, económica y social para poder concretar la dignidad de cada persona, la justicia social como instrumento para el bien común y, de esta manera, lograr la perfectibilidad de la sociedad civil.
Lunes, 7 de agosto de 2017
@osalpaz