COLOMBIA
EN LA ENCRUCIJADA
Oswaldo Álvarez Paz
EXPRESO, Lima
Dentro de pocos días los colombianos tendrán que superar una
de las más difíciles pruebas de su historia. Se trata del plebiscito convocado
por el presidente Santos con relación a los acuerdos de su gobierno con las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Es decir, con las FARC. A pesar de
la publicitación enorme del suceso, considero muy grave que se pretenda
convertir esta jornada en una escogencia entre los partidarios de la paz y los
de la guerra. Es amoral, para decir lo menos, plantear el tema en esos
términos.
Tengo la certeza de que todos los colombianos son partidarios
de la paz. Nadie quiere la guerra y el rechazo a ella es unánime. Esto es una
cosa, pero otra muy distinta es confundir la paz con la impunidad con relación
a delitos muy graves cometidos por los narcoterroristas de las FARC en contra
de centenares de miles de ciudadanos indefensos expuestos durante décadas a la
violencia. En síntesis no puede haber paz sin justicia. Mucho menos cuando
calificadas figuras públicas y privadas de ese país han manifestado sus
reservas frente a la iniciativa gubernamental. Se puede decir que se trata de
aspectos puramente formales, Pero en este caso, las formas son importantísimas y
afectan el fondo del asunto en discusión.
Los análisis están hechos. En lo político, en lo social y en
lo estrictamente jurídico. Las opiniones están divididas, sin embargo, la
necesidad de resolver en función de la justicia sólo puede verse impedida por
la naturaleza de la consulta organizada por el gobierno, al servicio del
interés del presidente Santos. En este caso la paz será una ilusión temporal
que se disolverá muy pronto, de acuerdo a la realidad del conflicto. Son
múltiples las características del caso y muy variados los protagonistas del
mismo.
Me identifico plenamente con la posición del Centro
Democrático bajo la dirección del expresidente Uribe. Coincide con ella el
también expresidente Andrés Pastrana y cualquier cantidad de notables. Están llamando
a votar por el NO en el plebiscito. De triunfar sería una derrota aparatosa del
gobierno actual. De ganar el SI empezaría un peligroso proceso de
implementación de los acuerdos alcanzados en La Habana. Las condiciones
materiales de la votación son de un ventajismo escandaloso, pero sería
aventurado hacer pronósticos sobre el resultado.
Nuestra preocupación está centrada en la vigencia de la
Constitución y en la capacidad operativa dentro del ordenamiento jurídico
vigente en Colombia. Es lo más importante a los efectos de la justicia y una
paz verdadera y estable.
Viernes, 9 de septiembre de 2016
@osalpaz
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